El director del Centro de Investigación en Geociencias Aplicadas de la Universidad Autónoma de Coahuila, Luis Fernando Camacho Ortegón, enfatizó que el desarrollo del gas shale en la región podría realizarse con riesgos significativamente reducidos gracias a la incorporación de tecnología avanzada. Esta perspectiva abre la puerta a una explotación responsable que minimice impactos ambientales y sociales.
El experto explicó que ciertas zonas del norte de Coahuila y la zona carbonífera poseen condiciones geológicas idóneas para el desarrollo del gas no convencional, especialmente en áreas despobladas donde no existe un impacto directo sobre comunidades humanas. Señaló que áreas próximas a Hidalgo y Guerrero, así como terrenos abiertos con vocación energética, se destacan por su alta factibilidad para estas actividades.
Avances tecnológicos en la extracción
«La aplicación de nuevas tecnologías ha revolucionado la técnica de fracturación hidráulica, permitiendo una operación más eficiente y segura. Antes se utilizaban equipos con motores de combustión interna, mientras que hoy predominan sistemas eléctricos que reducen considerablemente las emisiones y permiten un control mucho más preciso del proceso,» explicó Camacho Ortegón con énfasis en los progresos recientes.
El especialista añadió que una innovación fundamental es la implementación del monitoreo sísmico en cuatro dimensiones, que posibilita observar en tiempo real el comportamiento de las fracturas dentro del subsuelo y ajustar la intensidad de la fracturación para evitar daños no deseados. Este avance tecnológico contribuye a mitigar riesgos y mejorar la gestión ambiental.
Una diferencia clave que destacó fue la ubicación de los mantos acuíferos respecto a las zonas de extracción. Mientras el agua subterránea se encuentra entre 300 y 400 metros de profundidad, las perforaciones para extraer gas shale llegan a cerca de 2 mil metros, lo que según indicó, técnicamente impide que las fracturas alcanzaran y contaminaran los acuíferos.
Finalmente, aseguró que con la combinación de inteligencia artificial y nuevas herramientas de control, la práctica del fracking en Coahuila podría ejecutarse de manera significativamente más segura, con un impacto ambiental reducido en comparación con métodos tradicionales aplicados anteriormente. Esto genera una expectativa positiva para el desarrollo energético local bajo estándares modernos y responsables.
No obstante, el especialista reiteró que actualmente no existen pozos en operación en Coahuila, pero que la investigación y los antecedentes técnicos desarrollados en conjunto con el Instituto Mexicano del Petróleo permiten identificar regiones estratégicas con un gran potencial energético para futuros proyectos.
En conclusión, la incorporación de tecnología avanzada y una planificación cuidadosa podrían permitir que Coahuila avance en la explotación segura de gas shale, aportando beneficios energéticos y económicos sin comprometer la integridad ambiental ni la seguridad de sus comunidades.