La sequía ha sido uno de los fenómenos climáticos más persistentes y preocupantes en el Estado de México durante los últimos años, afectando gravemente el abasto de agua, la producción agrícola y los niveles de almacenamiento en las presas del territorio. Sin embargo, en el periodo más reciente, la región ha experimentado una notable mejora en sus condiciones climáticas, alcanzando el nivel más bajo de sequía en cuatro años.
De acuerdo con el último informe del Monitor de Sequía elaborado por el Servicio Meteorológico Nacional (SMN), al 15 de febrero, el Estado de México no presenta ninguna zona con sequía ni condiciones anómalamente secas. Esto significa que el 100 por ciento del territorio estatal se clasifica oficialmente como “sin afectación”, marcando un contraste significativo frente a años anteriores.
Entre 2022 y 2024, la entidad mexiquense enfrentó prolongados periodos de estiaje que comprometieron gravemente la disponibilidad hídrica y los ecosistemas locales. Durante fechas similares del 2023, más de la mitad del territorio padecía algún grado de sequía, mientras que hace dos años la situación fue aún más crítica con 122 municipios en esta condición. Estos años con déficit hídrico provocaron bajos niveles en el Sistema Cutzamala, una infraestructura fundamental para el suministro de agua a la Zona Metropolitana del Valle de México (ZMVM).
La combinación de disminución en las lluvias y temperaturas elevadas generaron que presas emblemáticas como Villa Victoria y Valle de Bravo alcanzaran niveles históricamente bajos, poniendo en alerta a autoridades y población. Esta realidad puso de manifiesto la vulnerabilidad hídrica de la región y la importancia de medidas integrales para enfrentar tales crisis climáticas.
Condiciones actuales en cuencas y reservorios
Para 2026, la situación ha cambiado considerablemente, mostrando un panorama más alentador. La región hidrológica XIII “Aguas del Valle de México”, que abarca gran parte del territorio mexiquense y la Ciudad de México, también se encuentra actualmente sin afectaciones de sequía según el balance más reciente. Esto refleja una mejora en la recuperación de los recursos hídricos.
El Sistema Cutzamala, aunque ha experimentado una disminución en su volumen de agua durante el año, sigue operando con niveles históricos de reserva, alcanzando un 84.39 por ciento de su capacidad. Este sistema continúa garantizando el suministro vital para aproximadamente el 25 por ciento de la población de la ZMVM, lo que enfatiza su importancia estratégica para la región metropolitana.
A pesar de esta reducción significativa en la sequía, persisten riesgos relacionados con el cambio climático, sobre todo respecto a la incidencia de incendios forestales. La Comisión Nacional Forestal (Conafor) ya se está preparando para un escenario con más de 7 mil incendios, lo que evidencia que la emergencia ambiental no ha terminado y requiere atención continua.
Especialistas y autoridades insisten en mantener la vigilancia constante sobre las condiciones meteorológicas y la gestión integral del agua para asegurar la estabilidad del suministro y la protección del ecosistema. Además, recomiendan fortalecer las políticas de prevención y respuesta ante incendios para minimizar sus impactos en la población y los entornos naturales.
En conclusión, aunque el Estado de México celebra un alivio temporal en la sequía tras años críticos, el desafío de adaptarse y mitigar los efectos del cambio climático sigue latente. La cuidadosa administración de los recursos hídricos y la preparación frente a los incendios forestales serán determinantes para garantizar un futuro sostenible para la región y sus habitantes.