La familia del General Emiliano Zapata se manifestó públicamente ante las recientes pintas realizadas en una estatua conmemorativa del histórico líder mexicano, tras la marcha conmemorativa del 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, en el centro de Cuernavaca, Morelos. Este suceso generó diversas opiniones en la sociedad sobre el respeto a los monumentos históricos y la expresión legítima de demandas sociales.
Mediante una publicación emitida desde la cuenta oficial de la familia Zapata en Facebook, expresaron su punto de vista sobre los actos de intervención en la estatua. Resaltaron que estos monumentos representan un homenaje a la memoria y legado del General, y por ende, merecen ser preservados y respetados debido a su profundo valor histórico para México y especialmente para La Raza Media, donde Zapata es un símbolo emblemático de la lucha por la justicia social.
«Como descendientes directos, tenemos un profundo respeto y amor por la imagen y los monumentos que honran la memoria del General. Para nosotros, estos espacios representan un símbolo de orgullo y raíces que deben ser preservados y respetados por el valor histórico que representan.» escribieron.
No obstante, enfatizaron que la verdadera esencia del legado de Emiliano Zapata no se limita a la estatua o al monumento, sino que reside en la fuerza de su lucha histórica a favor de la justicia social y los derechos de los menos privilegiados. Vincularon esta lucha con el contexto actual de miles de mujeres en México que día a día exigen seguridad y justicia, reconociendo que estas demandas legítimas están enraizadas en los mismos valores que defendió el general.
«En este día, reconocemos que la demanda de seguridad y justicia por parte de las mujeres es una causa legítima que resuena con los ideales de libertad y tierra que defendió nuestro ancestro.» puntualizaron con respeto.
Respecto a las intervenciones que activistas realizan en monumentos, la familia reiteró que lo más importante para honrar el legado de Zapata no es la conservación estética externa, sino la atención a los problemas sociales que él defendió. Recordaron que si bien las paredes se pueden limpiar y el bronce restaurar, las marcas que dejan las injusticias y la pérdida de vidas humanas son heridas profundas que permanecen, afectando el tejido social.
«Las paredes pueden ser limpiadas y el bronce restaurado; sin embargo, las vidas perdidas y los derechos vulnerados dejan cicatrices imborrables en nuestra sociedad.» enfatizaron con convicción.
Finalmente, reiteraron su respeto absoluto por el derecho a la libre manifestación como una herramienta legítima para expresar demandas sociales y su compromiso con la dignidad humana por encima de los objetos materiales. Enfatizaron que aunque las estatuas son representaciones simbólicas de la historia, la vida y la justicia deben mantenerse como prioridades, justo como lo hizo Emiliano Zapata durante su lucha revolucionaria.
«Honramos el monumento como símbolo de nuestra historia, pero priorizamos la vida y la dignidad humana como el mayor legado que nos dejó Emiliano Zapata.» concluyeron.
Con estas declaraciones, la familia Zapata brinda una visión equilibrada que invita a respetar el patrimonio histórico sin perder de vista las causas sociales urgentes que movilizan a múltiples sectores, haciendo un llamado a comprender que el verdadero homenaje a Emiliano Zapata es continuar su lucha por la justicia y la defensa de los derechos humanos.