La Asociación Mexicana de Productores de Carne (AMEG) ha confirmado que, gracias a esfuerzos constantes de contención y estrictas medidas zoosanitarias, el ganado en las regiones de Coahuila y Durango sigue libre de casos activos del gusano barrenador hasta la segunda semana de abril. En particular, en la región lagunera, considerada un punto estratégico para la producción de carne en el norte del país, se tiene registrado un inventario de 430 mil cabezas de ganado en engorda al cierre de 2025, lo que evidencia la magnitud de esta tarea para mantener la sanidad animal.
Mario Calderón Cigarroa, vicepresidente de la AMEG, destacó que en La Laguna, nodo fundamental en la cadena productiva del sector cárnico, no se han reportado casos de este problema sanitario que sí ha afectado a otras zonas. Además, subrayó la colaboración estrecha entre productores y autoridades para mantener vigilancia continua y garantizar la seguridad en toda la cadena productiva ganadera, protegiendo así tanto la salud animal como la estabilidad económica del sector.
Medidas sanitarias y retos en la exportación
Uno de los métodos esenciales para erradicar el gusano barrenador es la producción y liberación de moscas estériles, una estrategia supervisada rigurosamente en cada región para impedir el ingreso y la propagación del parásito mediante protocolos zoosanitarios muy estrictos. Sin embargo, dado que Coahuila y Durango se encuentran entre los principales exportadores de ganado en pie, la implementación del cierre fronterizo con Estados Unidos, como medida preventiva, ha afectado significativamente las exportaciones. Esto ha provocado que el mayor volumen del ganado permanezca en el mercado interno, siendo absorbido por los corrales intensivos, lo que contribuye a la producción continua de carne dentro de México.
Este contexto genera un impacto económico notable para el sector ganadero. Enrique López, director general de la AMEG, informó que los ganaderos primarios exportaban cerca de un millón 200 mil cabezas al año, y debido a las restricciones, las pérdidas económicas se estiman superiores a los 400 millones de dólares. López remarcó que el ganado que originalmente se exportaba ahora se canaliza hacia la producción interna, pero a precios significativamente menores, lo que representa una afectación considerable para los productores.
«El ganado que antes se exportaba ahora lo estamos comprando para los corrales intensivos, pero no al precio habitual de 120 o 130 pesos por kilo, sino que se mantiene entre 85 y 90 pesos. Calculamos una pérdida aproximada de 400 millones de dólares; sin embargo, este ganado se está quedando para la producción interna de carne en México. Estamos incorporando becerros de diversas regiones para fortalecer la engorda intensiva en la zona,» explicó Enrique López.
Para contener la propagación del gusano barrenador, en la región existen Puntos de Verificación e Inspección Federal (PVIF) estratégicamente ubicados: dos en Durango (PVIF Santa Clara sobre la carretera Fresnillo-Cuencamé y otro en Vicente Guerrero en el tramo Zacatecas-Durango) y uno en Coahuila, en Tanque Escondido, sobre la carretera Concepción del Oro-Saltillo. Estos puntos actúan como filtros sanitarios esenciales para la movilización segura del ganado.
Calderón Cigarroa enfatizó que, aunque la movilización del ganado está regulada con protocolos sanitarios estrictos que incluyen inspecciones en el origen y en los PVIF, las prolongadas esperas durante estos procesos afectan la salud del ganado. Por ello, solicitó a las autoridades sanitarias, especialmente al SENASICA, que amplíen su capacidad de inspección, destinando mayor presupuesto y personal para agilizar estos procedimientos y evitar pérdidas económicas y de bienestar animal.
Situación actual del gusano barrenador y retos en la cadena productiva
Al cierre del 18 de abril de 2026, México reporta mil 310 casos activos de gusano barrenador, principalmente en ganado bovino, con una concentración mayor en regiones como Veracruz (187 casos), Oaxaca (167), Chiapas (134) y San Luis Potosí (107). Esta situación pone en relieve la importancia de mantener la vigilancia sanitaria y la prevención en todo el país para evitar que el parásito se expanda a zonas libres como Coahuila y Durango.
Además de las enfermedades, el sector ganadero enfrenta otras dificultades importantes, como el aumento en los precios de combustibles y fletes para el transporte de ganado, problemas de inseguridad en diversas zonas del país, y la competencia derivada de las importaciones de carne procedente de países como Brasil y Argentina. Estos factores combinados afectan la rentabilidad y la competitividad de los productores nacionales.
Calderón Cigarroa comentó que la región lagunera se abastece de ganado proveniente de diversas entidades, entre ellas Durango, Coahuila, Chihuahua, Aguascalientes, Zacatecas, Jalisco y Sinaloa. Luego del sacrificio en los rastros laguneros, la carne se distribuye principalmente a estados como Nuevo León, San Luis Potosí, Querétaro, Sonora y Baja California, destacando la interconexión regional y nacional de esta cadena productiva.
Para ilustrar la estructura del sector, se explicó que la cadena ganadera se compone de dos eslabones principales: primero el ganadero que se encarga de la cría de vacas y becerros, y luego los corrales de engorda que están integrados con los rastros, empaques y distribución de carne con certificación TIF. Esta integración logística es fundamental para garantizar la calidad y mercado tanto nacional como internacional.
En ese marco, los corrales de engorda, junto con rastros y plantas de empaque, generan más de 30 mil empleos directos y mueven alrededor de 4.5 millones de cabezas de ganado al año. De esta producción, aproximadamente el 85 % se dirige al consumo nacional a través de autoservicios, carnicerías y restaurantes, mientras que el resto se exporta a mercados internacionales clave como Estados Unidos, Canadá, Corea, Hong Kong y Japón, evidenciando la relevancia global del sector ganadero mexicano.