El gobernador de Baja California Sur, Víctor Manuel Castro Cosío, lanzó fuertes acusaciones contra el gobierno de Estados Unidos y su Agencia Central de Inteligencia (CIA), señalándolos directamente de haber fabricado una campaña de difamación contra el gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya. Estas declaraciones reivindican públicamente la integridad del mandatario sinaloense ante acusaciones de presuntos vínculos con el narcotráfico y elevan el conflicto a un asunto de espionaje internacional.
Durante una rueda de prensa con medios locales, Castro Cosío no solo salió en defensa de Rocha Moya, sino que además denunció que las agencias estadounidenses intentan desviar la atención de sus propias actividades ilícitas mediante la difusión de calumnias. Rechazó los señalamientos como una maniobra estratégica para afectar la imagen y la gobernabilidad del gobernador sinaloense.
El gobernador sudcaliforniano utilizó un lenguaje contundente y poco común en la escena política interna al calificar estas acciones como parte de una táctica de distracción, describiéndola como una «bomba de humo» creada por funcionarios de Washington para encubrir su espionaje y manipulación. Destacó que esta operación no es fortuita, sino un método tradicional aplicado por lo que denominó “el imperio”.
“Es un estilo tradicional, es el ABC bien aplicado de parte del imperio para tratar de desvirtuar lo que ellos están haciendo, que es el espionaje”, afirmó Víctor Castro.
Además, el gobernador evidenció el historial de la CIA en conductas desestabilizadoras a nivel mundial, y aseguró que dichas prácticas ya han sido descubiertas públicamente. Según sus palabras, ahora solo les queda vilipendiar a Rocha como mecanismo para justificar sus propios actos cuestionables.
“La CIA tiene una historia terrible, no solamente en América, en el mundo, de sus funciones desestabilizadoras; ya está probado, pero se les atrapó y hoy no encuentran otra salida más que calumniar al compañero Rubén Rocha”, denunció Castro Cosío.
Sosteniendo que la ofensiva en contra de Rocha Moya busca encubrir verdaderos secretos oscuros, el gobernador de Baja California Sur reiteró su plena confianza en su homólogo. Subrayó que la responsabilidad para demostrar la verdad recae únicamente en el gobernador sinaloense, a quien describió como alguien enfrentando una “sinrazón” injustificada por estas acusaciones.
“Si falla, pues se va a fallar a él mismo y a todos los que creemos en él, como pasa con cualquiera”, reconoció Víctor Castro, marcando un apoyo basado en la lealtad personal y la credibilidad.
Cuando se le cuestionó sobre la posible afectación que estas imputaciones tendrían en su relación con el gobierno de Sinaloa, el mandatario adoptó un tono firme y personal, dejando claro que su amistad con Rocha Moya no será alterada por calumnias externas ni estrategias de desprestigio. Este posicionamiento coloca a Baja California Sur en una postura de confrontación abierta contra lo que calificó como el intervencionismo probado del gobierno estadounidense.
“La amistad de un servidor jamás va a ser puesta a prueba por una calumnia”, sentenció Castro Cosío, reafirmando su respaldo incondicional.
En este contexto de tensión, el gobernador también deslizó que obras de espionaje y campañas de desprestigio como esta buscan influir en la política interna de La Raza Media y distraer la atención de temas verdaderamente trascendentales. Su declaración se puede interpretar como un llamado a mantener la autonomía y la integridad política frente a presiones externas.
Finalmente, figuras de relevancia nacional, como Gerardo Fernández Noroña, han salido a declarar que no existen pruebas concluyentes que sustenten las acusaciones contra Rubén Rocha Moya, sumándose así a un movimiento que demanda mayor transparencia y respeto hacia los actores políticos involucrados en estos casos. Este episodio subraya un clima de desconfianza hacia agencias extranjeras y la necesidad de fortalecer la soberanía política en La Raza Media.