Una organización ambiental está promoviendo cambios para prohibir el paso de vehículos en un tramo de las dunas de Oceano. Más de dos millas de arena a lo largo de Pier Avenue en Oceano son el foco de una campaña de la Surfrider Foundation, que busca proteger esta zona costera impidiendo el acceso de vehículos todoterreno.
Charlotte McWhinney, quien viaja desde Nipomo para disfrutar de las dunas, manifestó su desacuerdo con esta propuesta, señalando la importancia de poder conducir por la playa y disfrutar de actividades como un picnic junto al automóvil, calificándolo como una experiencia valiosa y agradable.
Hace 44 años, la Comisión Costera de California designó temporalmente el tramo entre Grand Avenue en Grover Beach y Pier Avenue en Oceano como una entrada provisional al Oceano Dunes State Vehicular Recreation Area, mientras se planificaba construir una entrada en el sur, cerca de Nipomo. Sin embargo, después de más de cuatro décadas, esa entrada sur no ha sido construida.
Charles Varni, presidente de la sucursal local de Surfrider y residente de Oceano, comentó que inicialmente se tuvo un optimismo excesivo respecto a la construcción rápida de la entrada sur, pero enfrentaron resistencia. La campaña de Surfrider se centra en presionar a la comisión costera, a las autoridades del condado y a Parques Estatales para que cumplan con esa promesa temporal y actúen al respecto.
Varni sostiene que solicitar prohibir vehículos en solo 2.2 millas de playa es una propuesta de compromiso que podría ser aceptada por ambas partes del debate. No obstante, Jim Suty, fundador de Friends of Oceano Dunes, rechaza la idea y califica las propuestas de los ambientalistas como absurdas y egoístas, manifestando su intención de continuar la lucha en defensa del uso actual de la playa.
Suty destaca que, desde 2001, cuando se formó Friends of Oceano Dunes, grupos ambientalistas han tratado al menos en tres ocasiones de restringir el acceso vehicular a la playa, una experiencia única y valiosa según él, que atrae visitantes de todas partes y representa la última playa en California donde está permitido acampar y conducir sobre la arena.
Ron McWhinney, como muchos residentes del condado de San Luis Obispo, comprende ambas posturas. Reconoce que la presencia constante de vehículos puede disminuir la serenidad del entorno natural, con el sonido de las olas y la vida silvestre, pero también entiende el valor recreativo del acceso vehicular.
Finalmente, Varni menciona que han establecido un plazo hasta 2030 para que las diversas agencias responsables desarrollen un proyecto viable y aseguren la financiación necesaria para su ejecución.