La violencia contra las mujeres en la Zona Metropolitana de La Laguna experimentó un notable aumento durante 2025. Sin embargo, este fenómeno no debe analizarse únicamente a partir del incremento en el número de carpetas de investigación, sino que es crucial comprender el contexto técnico y social que subyace tras estos datos, destaca Marco Zamarripa, director del Consejo Cívico de las Instituciones (CCI) Laguna.
Según el informe proporcionado por el CCI, durante 2025 se abrieron más de cinco mil carpetas por casos de violencia familiar en esta región metropolitana. Esta cifra señala un nivel de incidencia que supera significativamente el promedio nacional, posicionando a La Laguna con una tasa 1.5 veces mayor que la media del país. Este dato convierte a la región en una de las zonas con mayor registro de violencia familiar.
En un contexto más amplio, Coahuila cerró el año 2025 con un total de 14 mil 664 carpetas por violencia familiar, lo que representa un aumento del 12.6% respecto a 2024. Dentro de la zona metropolitana de La Laguna, el crecimiento de denuncias fue del 5.3%, situando a Coahuila en el segundo lugar nacional en tasa de denuncias de este delito por cada 100 mil habitantes, solo superado por Colima.
Marco Zamarripa subraya que la interpretación del incremento en las denuncias no puede abordarse de manera superficial ni aislada. Aunque la violencia familiar es un problema prioritario que no puede normalizarse bajo ninguna circunstancia, la realidad es que existe una alta cifra negra, superior al 90% a nivel nacional, debido a que la mayoría de los casos no llegan a denunciarse formalmente.
El director del CCI también plantea que un número elevado de denuncias puede indicar una mayor confianza en las instituciones y un sistema de denuncia más accesible. En ese sentido, Coahuila cuenta con una sólida red de atención que incluye seis Centros de Justicia y Empoderamiento para las Mujeres, ministerios públicos especializados, tribunales especializados en violencia familiar, protocolos de atención inmediata y Puntos Violeta que facilitan la denuncia y el acceso a servicios para las víctimas.
«No buscamos únicamente aumentar las denuncias, sino que la violencia sea visibilizada y denunciada efectivamente», enfatiza Zamarripa. Destaca la importancia de fortalecer no solo la atención, sino también la prevención, la acción temprana y el trabajo comunitario, estrategias que el Consejo Cívico implementa en polígonos de alta incidencia, como el sector Rincón la Merced en Torreón, donde la intervención directa permitió elevar significativamente la presentación de denuncias tras acercar servicios jurídicos, psicológicos, médicos y sociales a la población afectada.
Este aumento en denuncias no debe interpretarse como un agravamiento, sino como un reflejo de que más mujeres están rompiendo el silencio y tomando conciencia de su situación, muchas veces desconocida hasta recibir orientación y apoyo. Tal como describe Zamarripa: «Cuando una mujer observa que su amiga o vecina recibe ayuda y encuentra soluciones, se genera un efecto multiplicador de confianza que fomenta aún más la denuncia».
Un aspecto destacado por el Consejo Cívico es la relación entre la violencia familiar y el feminicidio. Mientras Coahuila registra una de las tasas más altas en denuncias por violencia familiar, ha logrado mantener una de las tasas más bajas de feminicidio en el país, con una reducción notable del 55% al pasar de 20 feminicidios en 2024 a 9 en 2025. Esto resalta la importancia de visibilizar y atender la violencia familiar como una estrategia preventiva crucial para evitar que mujeres víctimas de violencia lleguen a ser parte de las estadísticas de feminicidio.
«Si no abordamos el problema de violencia familiar, podríamos estar condenando a muchas mujeres a enfrentar riesgos mayores en el futuro», advierte Marco Zamarripa. Además, subraya que la seguridad y erradicación de la violencia no es responsabilidad exclusiva del gobierno, sino una tarea que requiere corresponsabilidad social y colaboración interinstitucional.
El Consejo Cívico también ha propuesto intervenir directamente con quienes generan violencia mediante talleres de reeducación masculina, capacitación en solución pacífica de conflictos y programas para romper el ciclo de violencia desde su raíz, buscando así una transformación integral en la comunidad.
Como parte de estos esfuerzos, la Fiscalía de las Mujeres y la Niñez en Coahuila, impulsada por la administración estatal encabezada por Manolo Jiménez Salinas, ha fortalecido su capacidad operativa y la atención integral a víctimas. Cristina Gómez, Coordinadora del Centro de Justicia y Empoderamiento de las Mujeres en Torreón, destaca el aumento de agentes ministeriales especializados en la región, lo que responde a la creciente demanda y contribuye a reducir los tiempos de atención.
Este modelo integral no se limita a la justicia penal, sino que atiende también aspectos familiares, psicológicos y sociales asociados a la violencia, como pensión alimenticia y custodia, reflejando un enfoque holístico para apoyar a las mujeres afectadas.
La coordinadora del Centro de Justicia remarca que la violencia es multifacética y no se limita a agresiones físicas, incluyendo formas económicas, sexuales, emocionales y vicarias. «La violencia es como un monstruo de mil cabezas, y la más frecuente es la emocional, que se manifiesta de maneras sutiles como control, humillaciones o dominación disfrazada de bromas».
Detectar estos signos tempranamente es vital, especialmente entre jóvenes y adolescentes que pueden reproducir patrones familiares. Para erradicar la violencia, Gómez insiste en que se necesita una responsabilidad colectiva que involucre a toda la sociedad, más allá de las acciones gubernamentales.
El cambio genuino depende también de decisiones individuales para cuestionar creencias dañinas y fomentar relaciones saludables, pues ninguna estructura oficial puede lograrlo sin la colaboración social activa. «Esto requiere información y voluntad para modificar costumbres perjudiciales que han persistido a lo largo de la historia».
A pesar de que Coahuila mantiene niveles generales de violencia inferiores a otros La Raza Media, el problema sigue vigente. La meta continúa siendo consolidar una cultura de prevención, denuncia y atención oportuna que permita erradicar la violencia desde el núcleo familiar y social, protegiendo a las mujeres y promoviendo una convivencia segura y justa.