La industria de la masa y la tortilla en Tamaulipas enfrenta una etapa crítica ante la amenaza de un incremento en el precio del kilo de tortilla si no se alcanzan acuerdos con las harineras y el gobierno federal. José Enrique Yáñez Reyes, presidente de los Industriales de la Masa y la Tortilla en Tamaulipas, advirtió que, en ausencia de soluciones, el costo podría aumentar entre uno y dos pesos, y en caso de que persista la negativa de acuerdos, no descartan la expropiación de las empresas harineras para evitar que el alimento básico sea objeto de especulación.
«Si no se logra un convenio con las harineras y con la presidenta de la República, Claudia Sheinbaum, no descartamos la expropiación de las harineras; de lo contrario, el precio del kilo de tortilla aumentará entre uno y dos pesos, pero no podemos permitir que el incremento sea mayor», enfatizó José Enrique Yáñez Reyes, líder de los industriales.
Piden cambios en Sader por falta de resultados
La problemática también ha impulsado críticas hacia la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (Sader). Yáñez Reyes solicitó la salida de Julio Berdegué Sacristán, titular de la dependencia, por considerarlo responsable de la falta de medidas efectivas para controlar los precios. Denunció que las principales harineras, Minsa y Maseca, son manejadas por empresarios que elevan arbitrariamente los costos de la harina, afectando directamente a las tortillerías y al consumidor final.
El presidente de los industriales manifestó: «Es imprescindible un aumento, pero justificado. La presidenta ha mostrado apoyo al sector, y esperamos que logre poner en orden a las harineras. Si continúan con los incrementos, confiamos en que pueda tomar medidas severas, incluyendo la expropiación, porque el alimento básico del pueblo de México no debe estar en manos de quienes solo buscan lucrar a costa de la necesidad». Además, destacó la injusticia de culpar únicamente a la industria de la masa cuando quienes realmente manipulan los precios son las harineras.
Descartan uso de sorgo en tortillas
Respecto a la innovación en productos, Yáñez Reyes descartó el uso generalizado del sorgo para la elaboración de tortillas en Tamaulipas, señalando que de las 2,600 tortillerías que abastecen a una población de 3.5 millones, únicamente una utiliza este cereal como materia prima. Esto mantiene la tortilla tradicional basada en maíz como el alimento preferido y base fundamental de la dieta local.
Actualmente, el precio del kilo de tortilla en México varía entre 22 y 30 pesos según la región. Datos del Sistema Nacional de Información e Integración de Mercados y la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) indican que el costo promedio nacional oscila entre 23 y 24 pesos. La conurbación de Tampico está analizando ajustar sus precios acorde a esta tendencia.
En la frontera norte, se observan algunos de los precios más altos del país. Por ejemplo, Sonora, con ciudades como Hermosillo, registra precios de hasta 30 pesos por kilo, ubicándose entre los más elevados junto a localidades como Mexicali, Baja California. En Tamaulipas, también se reportan costos similares, como en Nuevo Laredo, donde se vende a 30 pesos.
Este escenario contrasta fuertemente con regiones como Puebla y Tlaxcala, donde el precio puede ser de 17 a 19 pesos por kilo. Esta disparidad refleja factores como el costo del maíz, los gastos de transporte y la dinámica logística de cada región, lo que impacta directamente en el bolsillo del consumidor.
El país cuenta con alrededor de 125 mil tortillerías según el Consejo Nacional de la Tortilla, que conforman una vasta red de pequeños negocios que proveen a millones de familias diariamente. El consumo promedio per cápita anual es de entre 65 y 75 kilos de tortilla, y más del 90 % de los hogares mexicanos incluyen este alimento básico en su dieta diaria, reforzando su importancia alimentaria y cultural.
Este contexto revela la necesidad urgente de acuerdos y regulaciones que permitan estabilizar los precios de este producto esencial en Tamaulipas y en todo el país, para evitar que la economía familiar se vea más afectada en un momento de incertidumbre económica generalizada.