Por las concurridas calles del centro de Tampico camina Joesli Adriana González, una joven madre de 25 años que busca el apoyo solidario de la comunidad para brindarle alimento a sus tres pequeños hijos. Con una determinación profunda, ha decidido intercambiar algo de su ropa a cambio de comida, enfrentando la dura realidad de no contar con lo básico para su familia.
«He recurrido a cambiar ropa por comida o productos de la canasta básica porque realmente lo necesito con urgencia», explica Joesli, quien colocó un cartel con esta petición junto a la ropa que extiende con pinzas sobre una mochila, para que los transeúntes puedan verla y entender su situación.
Ubicada en la avenida Carranza, entre Benito Juárez y Aduana, en el corazón del puerto, Joesli se resguarda junto a su hija menor debido a que las autoridades de vía pública ya le indicaron que debía retirarse del lugar donde se encontraba.
«Tuve que moverme de una calle porque me dijeron que no podía estar ahí», comenta con tristeza y resignación, relatando las dificultades para buscar ayuda mientras evita molestias o sanciones.
El motivo principal que llevó a Joesli a trasladarse desde La Pedrera al centro de Tampico surge de la difícil situación que atraviesa su familia: sus padres, quienes la apoyan en el cuidado y sustento de sus hijos, están actualmente en proceso de recuperación. Su padre, albañil de profesión, sufrió una caída desde una planta alta y, aunque logró mantenerse de pie, presenta inflamación en los pies. Por su parte, su madre, de 40 años, se encuentra impedida para trabajar tras la extracción reciente de un lipoma en la espalda. Esta situación deja a Joesli sin el apoyo habitual y con la carencia más básica en su hogar: la comida.
«Lo que más me importa son mis niños, ellos están estudiando y no quiero que tengan que preocuparse por la falta de alimentos en casa. Mi prioridad es que estén bien, que tengan lonche y comida adecuada. Ellos son niños y merecen estar tranquilos y alimentados», enfatiza con profundo cariño y preocupación por sus hijos.
Joesli, madre soltera, se esfuerza todos los días para salir adelante con sus tres hijos de cuatro, seis y siete años, quienes requieren una nutrición adecuada para asistir a la escuela y desarrollarse saludablemente. Esta responsabilidad, aunque pesada, no limita su ánimo para buscar alternativas y apoyo.
En su recorrido por el centro, mientras su hija menor juega, Joesli recibe algunas ayudas de la población local. La mayoría de quienes transitan por esta zona, sea para trabajar, hacer compras o simplemente pasear, responden con solidaridad al ver su situación, especialmente en días cercanos a la quincena, cuando la gente tiene algo más de recursos para compartir.
Ella explica con esperanza que su hija menor pronto ingresará al jardín de niños en septiembre, mientras sus otros dos hijos están en los primeros grados de primaria, por lo que el alimento diario es fundamental para su rendimiento escolar y su bienestar general.
Quienes deseen apoyar a Joesli y su familia pueden comunicarse al número 897-128-4376, que corresponde a su madre, Letiana González Zúñiga, la persona que también la respalda en esta difícil etapa.
Respecto al apoyo institucional, Joesli menciona que no ha solicitado ayuda al Sistema DIF por ser residente de Altamira, pero espera poder acceder próximamente a programas de becas como la «Rita Cetina» del gobierno federal, que se presentará en una plática la siguiente semana. «Estamos esperanzados en que esta ayuda nos beneficie mucho», comenta con optimismo en medio de su lucha diaria.
La historia de Joesli refleja la realidad de muchas familias en La Raza Media que enfrentan adversidades para garantizar lo más básico a sus hijos. Su valiente iniciativa de intercambiar ropa por alimentos evidencia la urgente necesidad de solidaridad y apoyo comunitario en tiempos difíciles.