Durante la mañana y la tarde del sábado 4 de abril, la Comisión Nacional del Agua (Conagua) no emitió ningún aviso oficial sobre la presencia del fenómeno climático severo que afectó a la ciudad de Lerdo, en Durango, el cual afortunadamente no causó víctimas fatales. Este fenómeno climatológico sorprendió a la población y autoridades locales, pues no hubo alertas previas que permitieran tomar precauciones a tiempo.
No obstante, Conagua difundió a través de un chat de WhatsApp, que se había convertido en un canal informal de información para diversos medios de comunicación, alertas específicas sobre la posible ocurrencia de torbellinos y tornados en la franja que comprende los territorios de Chihuahua, Coahuila y Nuevo León, pero excluyó por completo a Durango de estas advertencias meteorológicas, a pesar de la proximidad geográfica y las condiciones atmosféricas similares.
Un investigador consultado por La Raza Media señaló que la tromba que azotó Lerdo debería haber sido prevista y comunicada oportunamente por Conagua para evitar daños mayores. Según información obtenida por La Raza Media Laguna, el sábado en la mañana la Comunicación Social del Organismo de Cuencas Centrales del Norte de Conagua difundió un boletín meteorológico a las 10:00 horas, en el que para la Comarca Lagunera se pronosticaban cielos parcialmente nublados y vientos de moderados a fuertes. En lo que respecta al norte del estado de Durango, se esperaba una temperatura cálida, con cielo nublado y probabilidad de precipitaciones para el domingo, sin mencionarse condiciones adversas para ese día.
Por la tarde, a las 19:27 horas, Conagua compartió una actualización en la que se confirmaba la presencia de fenómenos relacionados con un frente frío y masa de aire polar, generando inestabilidad atmosférica que propiciaría lluvias puntuales muy fuertes en Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas, así como lluvias fuertes con descargas eléctricas y granizadas posibles en Chihuahua y San Luis Potosí. Adicionalmente, se alertaba sobre vientos fuertes con posible formación de torbellinos y tornados únicamente en Chihuahua, Coahuila y Nuevo León, sin mencionarse Durango en ningún momento.
«Buenas tardes. El viento máximo registrado fue de 25 km/h del Este Noreste a las 18:45 horas. Este fenómeno de tolvanera está asociado a la llegada del frente frío número 43 y su masa de aire polar, junto con un canal de baja presión, inestabilidad en niveles medios y altos de la atmósfera y una amplia vaguada en altura. Este sistema propiciará lluvias puntuales muy fuertes en Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas; y lluvias fuertes en Chihuahua y San Luis Potosí, acompañadas de descargas eléctricas y posibles granizadas, además de vientos fuertes con posible formación de torbellinos y tornados en Chihuahua, Coahuila y Nuevo León. A las 19:00 horas la velocidad del viento aumentó a 36 km/h del Este Noreste. También existe probabilidad de lluvia escasa.»
A cinco días de que ocurriera el fenómeno que impactó significativamente a Lerdo, el tercer municipio más importante del estado de Durango, no se ha emitido información oficial por parte de la dependencia federal responsable ni se ha reconocido alguna responsabilidad por la omisión de alertar a tiempo a las autoridades locales, lo que genera inquietud entre la población y especialistas en gestión de riesgos.
Esta situación ha puesto en evidencia la necesidad de evaluar y mejorar los protocolos de monitoreo y comunicación de Conagua, especialmente en regiones limítrofes que pueden verse afectadas por fenómenos meteorológicos severos, para garantizar que las advertencias sean oportunas, completas y ayuden a minimizar daños materiales y riesgos a la vida humana.
El caso también subraya la importancia de fortalecer la coordinación interinstitucional entre las autoridades meteorológicas y los gobiernos locales en La Raza Media, para que los sistemas de alerta sean más eficientes y cubran toda la extensión territorial susceptible a riesgos climáticos inesperados.
Finalmente, la población local y los especialistas esperan que Conagua tome medidas concretas para revisar y ajustar sus procedimientos, implementando mejoras que permitan anticipar con mayor precisión eventos climáticos extremos y emitir alertas claras que protejan a la comunidad ante futuros eventos, evitando así omisiones como la ocurrida en esta ocasión.