En las colinas de San Miguel, en West Hills, unas 1,100 olivas toscanas están a punto de florecer, y su dueño inspecciona meticulosamente cada rama para asegurar una cosecha espectacular. Richard Meisler, propietario de San Miguel Olive Farm, junto a su esposa Myrna, han transformado diez acres vacíos en una de las fincas de olivos más premiadas de Estados Unidos.
Durante el último invierno, la granja cosechó cinco medallas en el New York International Olive Oil Competition, incluyendo tres de oro y dos de plata, lo que los coloca como la segunda mejor finca de aceite de oliva en Estados Unidos. Además, según Olive Oil Times, San Miguel Olive Farm está clasificada como la séptima mejor del mundo.
Pero el camino de Meisler hacia la agricultura no fue directo. Antes fue baterista en una banda del sur de California que tocaba en clubes, bodas y fiestas. En una de esas celebraciones, recibió un consejo que él llama «la propina de toda una vida»: comprar una propiedad para retirarse algún día. Este consejo lo llevó a San Miguel, donde comenzó la aventura agrícola.
En 2006, con el impulso de un familiar, Richard y Myrna plantaron su primer olivo, aprendiendo sobre la marcha las técnicas del cultivo y la recolección manual, asegurando que el fruto llegara al molino en menos de tres horas tras la cosecha para conservar su frescura.
Después de 20 años de dedicación, han perfeccionado un aceite con bajo nivel de acidez y altos polifenoles, compuestos que ofrecen múltiples beneficios para la salud. Sin embargo, Meisler destaca que lo que realmente impulsa el éxito es la pasión: «El entusiasmo genuino que muchos parecen haber perdido».
La finca ahora enfrenta un problema que cualquier pequeña granja desearía: la alta demanda. Sus aceites se agotan rápidamente y los pedidos superan la producción, lo que los ha llevado a recomendar a los clientes hacer reservas anticipadas para asegurar su compra.
Mientras esperan la próxima cosecha en noviembre, Richard y Myrna se dedican a la poda, a gestionar su sala de degustación y a prepararse para mantener la calidad y la pasión que los ha llevado hasta aquí. Como dice Richard, «El secreto de un buen negocio es la pasión. Hay que ser constante y no rendirse».
El aceite de San Miguel Olive Farm está disponible exclusivamente en línea, y para quienes deseen probar este galardonado producto, la reserva anticipada es la mejor opción para garantizar su adquisición.