La Secretaría de Bienestar, a través de la Subsecretaría de Inclusión Productiva y Desarrollo Rural, anunció la dispersión del pago correspondiente al mes de marzo para los beneficiarios del programa Sembrando Vida este diez de abril. Esta acción representa un compromiso continuo para apoyar a quienes trabajan la tierra, fortaleciendo el desarrollo rural mediante un programa que promueve la inclusión productiva.
El pago mensual otorgado es de seis mil 450 pesos, entregados de manera directa y sin intermediarios mediante la Tarjeta Bienestar. Esta entrega corresponde al tercer pago de un total de doce previstos para el año 2026, reafirmando la continuidad y respaldo del programa hacia las personas sembradoras inscritas.
Sembrando Vida es parte de una estrategia integral dirigida a transformar el campo mexicano, buscando atender de raíz las causas de la pobreza rural. Este programa reconoce a los campesinos como sujetos de derecho y actores fundamentales para el desarrollo productivo de sus comunidades, incentivando la construcción de un sector agrícola más justo y sostenible.
La subsecretaria de Inclusión Productiva y Desarrollo Rural, Columba Jazmín López Gutiérrez, destacó que “Sembrando Vida representa mucho más que la entrega de recursos económicos; es una estrategia diseñada para que las y los campesinos puedan salir de la pobreza de manera sostenible, a través de la generación de proyectos económicos viables y sustentables”.
El propósito central de Sembrando Vida es mejorar las condiciones de vida de quienes trabajan la tierra, garantizando una mejor alimentación para sus familias, ingresos estables para sus hogares y oportunidades de empleo dentro de sus propias comunidades. Se promueve un modelo productivo sustentable que fomenta el arraigo territorial.
En esta etapa actual, el programa impulsa un modelo robusto que integra la producción mediante Sistemas Agroforestales (SAF) y Milpa Intercalada con Árboles Frutales (MIAF), junto con la organización en Comunidades de Aprendizaje Campesino (CAC). También fomenta la generación de valor agregado y facilita el acceso a mercados, lo que contribuye a la sostenibilidad y expansión de la producción agrícola.
Los sistemas SAF combinan árboles maderables y frutales con cultivos agrícolas, lo que diversifica la producción, mejora la salud del suelo y garantiza ingresos constantes a lo largo del tiempo. Por otro lado, el sistema MIAF integra cultivos tradicionales como maíz y frijol junto con árboles frutales, fortaleciendo la alimentación familiar, así como la producción destinada a la venta, además de mejorar la fertilidad del suelo y optimizar el uso del agua.
Asimismo, el componente comunitario del programa se fortalece mediante las Comunidades de Aprendizaje Campesino, donde las y los campesinos se organizan para aprender, producir y tomar decisiones colectivas que impulsan el ahorro, la planificación y la construcción de proyectos productivos efectivos. Complementan esta estrategia viveros comunitarios y biofábricas, que producen plantas y elaboran insumos agroecológicos como biofertilizantes y mejoradores del suelo, disminuyendo la dependencia de insumos externos.
Estas iniciativas reflejan la política pública promovida por el Gobierno de México para transformar las prácticas productivas en el campo, potenciar la organización comunitaria y construir bienestar desde el territorio mismo, fomentando que la tierra se convierta en una fuente de alimento, empleo y dignidad para las familias campesinas.