Gracias a un esfuerzo conjunto y coordinado entre las autoridades municipales, corporaciones de seguridad y la activa participación ciudadana, Lerdo se ha posicionado como el municipio más seguro dentro de la Zona Metropolitana de La Laguna. Así lo confirmó Aldo Rubio Martínez, secretario del Ayuntamiento, quien destacó el trabajo constante que ha permitido alcanzar esta importante distinción en materia de seguridad pública.
De acuerdo con los indicadores presentados en la más reciente Mesa Regional de Seguridad, Lerdo lidera la evaluación en seguridad debido a la baja incidencia de delitos de alto impacto, con una notable reducción en casos de robos. Este logro refleja no solo cifras favorables, sino también una eficaz estrategia de prevención y control que ha sido implementada en la comunidad.
El contexto de esta mejora tiene sus raíces en acciones integrales realizadas por el municipio, que incluyeron políticas públicas dirigidas a fortalecer la denuncia ciudadana y promover un ambiente más seguro. La coordinación entre cuerpos de seguridad, el gobierno municipal y la sensibilización social ha sido fundamental para lograr avances significativos contra la delincuencia.
El impacto de estas medidas ha sido palpable en la tranquilidad y bienestar de los habitantes de Lerdo, quienes hoy gozan de un entorno donde prevalece la seguridad en el espacio público y privado. Este ambiente favorece el desarrollo social y económico, además de generar confianza para que la población participe activamente en la prevención del delito.
Una de las iniciativas clave ha sido el programa «Denunciar es cuidarnos», que persigue fortalecer la cultura de la denuncia entre la ciudadanía. Gracias a esta estrategia, cualquier persona puede reportar hechos delictivos de manera más sencilla y accesible, lo cual ha contribuido a una mejor respuesta de las autoridades. Además, el personal municipal ha sido capacitado específicamente para recibir estos reportes y canalizarlos eficazmente.
También se ha promovido la proximidad social como un pilar para mantener la seguridad, desarrollando programas educativos, culturales y deportivos en escuelas y comunidades. Estos espacios buscan alejar a niñas, niños y jóvenes de contextos de riesgo, fomentando valores y estilos de vida saludables que fortalecen el tejido social.
«Hemos dedicado mucho esfuerzo a programas culturales y deportivos, que permiten que nuestros jóvenes se enfoquen en el deporte y así reforzar el control social. La seguridad es un esfuerzo conjunto entre familias y autoridades, el gobierno no puede hacerlo solo».
Infraestructura y percepción de seguridad
Aldo Rubio enfatizó también el impacto positivo del programa «Trayectos Seguros», una estrategia que ha permitido intervenir siete corredores del municipio con mejor iluminación, rehabilitación urbana y vigilancia constante. Estas acciones no solo embellecen los espacios públicos, sino que son un elemento crucial para la prevención de delitos como los asaltos.
Con estas mejoras, se ha brindado mayor seguridad a grupos vulnerables como mujeres, niñas y adolescentes que transitan por dichas rutas, lo cual ha sido una prioridad para las autoridades municipales.
«Antes habíamos registrado casos de asaltos y acoso hacia mujeres, niñas y adolescentes. Un Trayecto Seguro no solo consiste en iluminar, sino en garantizar la seguridad real, y eso es justamente lo que estamos logrando».
Finalmente, la percepción ciudadana sobre la seguridad en Lerdo también ha mejorado gracias a la constante presencia y colaboración de la Guardia Nacional, la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) y la Policía Municipal. Su participación en eventos públicos, callejoneadas y actividades comunitarias ha reforzado el sentimiento de protección y confianza hacia las autoridades.
En conjunto, estas acciones y programas establecen un modelo exitoso que permite visualizar un futuro prometedor para Lerdo, consolidándolo como un ejemplo a seguir para otros municipios de La Raza Media que buscan mejorar sus condiciones de seguridad y convivencia social.
La combinación de estrategias de prevención, inversión en infraestructura y el fortalecimiento de la cultura de denuncia representan una hoja de ruta clara para mantener y potenciar los niveles de seguridad, asegurando un mejor bienestar para toda la población.