La erradicación definitiva del gusano barrenador tras su reciente aparición tomará varios años, según opinó Francisco Daniel Hernández, secretario general de la Universidad Autónoma Agraria Antonio Narro (UAAAN). Esta plaga representa un desafío sanitario complejo que ha movilizado esfuerzos científicos para buscar soluciones efectivas y sostenibles.
De acuerdo con Hernández, uno de los métodos más prometedores para el control de este insecto es la liberación de poblaciones de moscas esterilizadas. Este procedimiento garantiza que las moscas silvestres vayan desapareciendo paulatinamente, ya que, aunque se puedan atender los brotes en animales de granja, el gusano barrenador utiliza múltiples huéspedes vivos, lo que dificulta un control total e inmediato.
Actualmente, la UAAAN colabora activamente en las estrategias para combatir este problema, entre ellas, la aplicación de la tecnología de la mosca estéril. Esta técnica, que ya fue efectiva hace cerca de 40 años para erradicar un brote similar, consiste en liberar moscas desprovistas de capacidad reproductiva que se cruzan con los machos fértiles hasta eliminar la población viable.
Este proceso, aunque natural, implica el reto de tiempos prolongados para cubrir completamente la población de moscas fértiles y alcanzar su erradicación total. Además, la reproducción del gusano barrenador es especialmente compleja porque las moscas depositan sus huevos en heridas abiertas de animales vivos, afectando no solo a ganado bovino y caprino, sino también a mascotas como perros y gatos, e incluso a especies silvestres, expandiendo el problema a distintos ecosistemas.
«Cualquier herida presente en un animal que se encuentre cerca de una mosca puede ser infectada, situación que escapa a nuestro control, particularmente en la fauna silvestre. Si bien es posible controlar la infestación en el ganado manejado, la presencia en otros animales es mucho más difícil de gestionar. Por ello, la técnica de liberación de moscas estériles, que cubre tanto la ganadería como la fauna, es la mejor recomendación para su control», explicó Hernández.
La mosca utilizada en este método se cría bajo condiciones estrictamente controladas en laboratorio. Primero se realiza el apareamiento de los individuos, y al desarrollarse las larvas que luego se convierten en pupas, estas últimas son irradiadas para esterilizarlas. Tras este tratamiento, las moscas liberadas en el campo quedan imposibilitadas para reproducirse, aunque continúan compitiendo con las moscas silvestres fértiles.
Pese a los avances, las autoridades reconocen que el control efectivo es un trabajo a largo plazo que requiere múltiples pruebas y seguimiento riguroso para garantizar que no queden insectos fértiles en ambientes tanto de ganadería como de vida silvestre. La experiencia previa de hace varias décadas respaldó la eficacia de este método, pero su repetición exige paciencia y coordinación entre diversas entidades.
Recientemente, personal de la UAAAN recibió capacitación especializada en la Unidad Médico Veterinaria de La Laguna, junto con técnicos del gobierno estatal y representantes de otras entidades nacionales. Esta formación, impartida por especialistas del Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (SENASICA), abarcó la biología, hábitos y comportamiento del gusano barrenador, así como las medidas preventivas y de control recomendadas.
La vulnerabilidad a esta plaga ha existido desde que se introdujo en nuestro país desde el sur, y aunque se han implementado cordones sanitarios y diversas medidas preventivas, hasta ahora no ha sido posible frenar su avance ni su dispersión territorial. Esta situación refuerza la importancia de continuar perfeccionando y aplicando métodos como la liberación de moscas estériles para proteger la salud del ganado y la biodiversidad en La Raza Media.