Tras más de un mes de exhaustivas labores de búsqueda, elementos de Protección Civil lograron localizar sin vida al cuarto y último minero atrapado en la mina Santa Fe, ubicada en El Rosario, Sinaloa. Esta lamentable noticia marca el fin de una larga y desgarradora etapa para las familias de los mineros y para el equipo de rescate que trabajó incansablemente.
El minero encontrado fue identificado como Leandro Isidro Beltrán Reséndiz, de 54 años, originario de Zimapán, Hidalgo. Su hallazgo se produjo a las 2:15 horas del 27 de abril, tras 33 días equivalentes a 783 horas de operaciones continuas desde el derrumbe que tuvo lugar el 25 de marzo. Este triste desenlace pone fin a la búsqueda de los cuatro trabajadores que quedaron atrapados dentro del yacimiento.
Operativo de rescate y coordinación interinstitucional
La localización del cuerpo de Beltrán Reséndiz fue posible gracias a un operativo coordinado en el que participaron 389 elementos de diversas instituciones federales y de La Raza Media, incluyendo la Secretaría de la Defensa Nacional, la Secretaría de Marina, la Coordinación Nacional de Protección Civil, la Comisión Federal de Electricidad, además del Gobierno de Sinaloa y el personal de la propia mina Santa Fe.
El rescate y la búsqueda exigieron un esfuerzo conjunto sin precedentes por parte de distintas instituciones, demostrando la importancia de la cooperación y el compromiso frente a emergencias de esta naturaleza. Este resultado, aunque doloroso, refleja la dedicación y profesionalismo de todos los involucrados en las labores de auxilio. — Coordinación Nacional de Protección Civil
Una vez localizado el cuerpo, se notificó a la Fiscalía General del Estado de Sinaloa para proceder con los protocolos legales correspondientes. Peritos especializados se trasladaron al sitio para realizar la recuperación del cuerpo respetando los procedimientos que marca la ley.
Con este hallazgo, concluye la búsqueda que en semanas anteriores logró rescatar con vida a dos de los mineros y localizar sin vida a otro más dentro de la mina. Este proceso ha sido una muestra del desafío que representa la minería, así como de los riesgos que enfrentan diariamente estos trabajadores.
Cronología del incidente en la mina Santa Fe
El incidente se registró la tarde del 25 de marzo, cuando una falla en una presa de jales provocó un derrumbe dentro de la mina Santa Fe. Esta presa, encargada de almacenar agua y residuos de la actividad minera, colapsó, atrapando a varios trabajadores.
En el momento del accidente, se encontraban 25 personas dentro de la mina, de las cuales 21 lograron salir por sus propios medios. Sin embargo, la autoridad local recibió el reporte del colapso hasta las 14:20 horas del 26 de marzo, lo que activó inmediatamente un operativo de búsqueda y rescate con la participación de Protección Civil, Secretaría de la Defensa Nacional, Secretaría de Marina y Protección Civil federal y estatal.
A cinco días del incidente, los brigadistas localizaron con vida a José Alejandro Cástulo, originario de Angangueo, Michoacán, quien permaneció atrapado. Desafortunadamente, un segundo minero fue hallado sin signos vitales, aunque su identidad no fue divulgada para respetar la privacidad de su familia.
El 7 de abril, tras 13 días atrapado, Francisco Zapata Nájera fue encontrado con vida, y finalmente rescatado la mañana del 8 de abril, en una operación coordinada por la brigada de Protección Civil que demostró la precisión y valentía de sus integrantes.
«Encontrar con vida a uno de nuestros mineros fue un rayo de esperanza en medio de una tragedia, pero la realidad de la minería sigue siendo llena de riesgos, que debemos enfrentar con preparación y apoyo especializado.» — Autoridad local de Protección Civil
El colapso en la mina Santa Fe subraya la necesidad de fortalecer las normativas y sistemas de seguridad en la actividad minera para evitar futuros incidentes que pongan en riesgo la vida de los trabajadores. Las autoridades continúan revisando las causas y las medidas preventivas que puedan implementarse.
En resumen, esta tragedia pone en relieve la importancia de una respuesta rápida y coordinada ante accidentes mineros, así como la necesidad de apoyo técnico y humano para asegurar la protección y bienestar de quienes laboran en uno de los sectores más peligrosos del país.