Madres buscadoras pertenecientes al colectivo Voz que clama justicia por personas desaparecidas compartieron sus testimonios y experiencias con estudiantes universitarios en Torreón, al tiempo que hicieron un enérgico llamado a la solidaridad colectiva para evitar que más familias sufran la ausencia de sus seres queridos. Este encuentro sirvió para visibilizar la lucha constante de quienes buscan a sus hijos y exhortar a la sociedad a unirse a esta causa urgente.
Lucy López Castruita, madre de Irma Claribel Lamas desaparecida hace más de 17 años, expresó emotivamente frente a estudiantes de la Facultad de Derecho que no desean que más madres tengan que librar una batalla similar. «No queremos más mamás de este lado luchando. Luchamos por la no repetición, queremos que sepan que la desaparición es real y un dolor tremendo que no se cura con nada», dijo con profunda convicción, evidenciando el inmenso sufrimiento que implica este fenómeno.
Las madres buscadoras subrayaron que desde los espacios académicos y universitarios hay un papel fundamental para aportar en la búsqueda y en la prevención de desapariciones. Señalaron la necesidad de ampliar las labores de búsqueda, especialmente en fosas comunes, y destacaron la importancia de que estudiantes y profesores compartan las fichas de búsqueda y ofrezcan sus conocimientos para respaldar el esfuerzo de las activistas comprometidas con esta causa.
En ese sentido, Lucy López Castruita hizo una solicitud concreta a la comunidad universitaria y a la sociedad en general: «Les ruego y suplico que, a cada persona que vean en situación de calle, no se separen; tómenle una fotografía y háganle una pregunta. Cualquier información que les dé puede ser muy valiosa porque ahí nace una nueva línea de investigación». Este llamado enfatiza que cualquier participación puede ser vital para abrir nuevas rutas que conduzcan a la verdad.
María Guadalupe Pérez, madre de Jovanna Dibanhi Aguilar Pérez desaparecida desde el 25 de junio de 2021, narró que han transcurrido más de cuatro años de una lucha incansable marcada por la desesperanza frente a la indiferencia de las autoridades. «Nos sentimos enfermas, cansadas de estar buscando y exigiendo a las autoridades del estado que mi hija sea buscada. Les pedimos de mucho favor que nos ayuden a compartir las fichas de todos nuestros hijos», clamó desde la experiencia de quien sabe que la búsqueda demanda solidaridad colectiva.
Otro testimonio fue el de Janeth Adame, madre de Pablo Jared Vallejo desaparecido desde el 30 de julio de 2024, quien denunció la falta de respuestas claras de las autoridades en su caso y en el de otras madres. Por ello, enfatizó la importancia de la unión ciudadana: «Es la necesidad de unirnos y hacer fuerza porque solas no es lo mismo, porque no nos hacen caso las autoridades. Adoptemos un desaparecido y compartamos sus fichas de búsqueda», exhortó, haciendo un llamado a la acción conjunta y efectiva.
Ana María Sarabia, madre de Rogelio González Sarabia desaparecido desde el 13 de octubre de 2008, compartió la injusticia que representa enfrentar las críticas y burlas sociales por buscar a un ser querido desaparecido. «Sé que se burlan de mí porque estoy buscando a mi hijo, pero yo me pongo la camiseta porque las compañeras nos comprendemos lo que estamos pasando», destacó, apuntalando la necesidad de empatía y apoyo para quienes enfrentan esta dolorosa realidad.
Finalmente, Lucy López Castruita hizo un llamado especial a los jóvenes estudiantes para que tengan cuidado y adopten medidas para prevenir nuevas desapariciones. Además, invitó a reflexionar con profundidad durante la conmemoración del 8 de marzo, día que representa una oportunidad para visibilizar la ausencia y el recuerdo de sus hijas: «Todo el mundo está eufórico con la fecha y aprovechamos para visibilizar a nuestras hijas, que son mujercitas que perdieron la oportunidad de estar aquí. Estoy segura de que para este día mi hija estaría marchando porque siempre luchaba contra la injusticia».