En el Estado de México, casi 12 mil personas están en riesgo de sufrir inundaciones y encharcamientos durante la temporada de lluvias, alertó el más reciente Atlas de Inundaciones elaborado por la Comisión del Agua del Estado de México (CAEM). Este informe identifica a los habitantes que residen en zonas vulnerables dentro de 41 municipios mexiquenses, brindando información crucial para la prevención y mitigación de desastres naturales asociados a las precipitaciones.
El informe revela que las áreas con mayor vulnerabilidad se concentran principalmente en las regiones del Valle de México y el Valle de Toluca. En estas zonas, la alta densidad urbana combinada con la saturación de los sistemas de drenaje y la acumulación constante de residuos contribuye significativamente a incrementar la posibilidad de daños por inundaciones. Estos factores urbanos agravan la capacidad de respuesta durante eventos lluviosos intensos.
La presencia de estas vulnerabilidades no es casual, ya que se relaciona con distintas dinámicas ambientales y urbanas en la región. La geomorfología del suelo, junto con la intensidad y frecuencia de las lluvias, así como la proximidad a ríos y cuerpos de agua, influyen considerablemente en la probabilidad de inundaciones. Además, el uso del suelo y la gestión inadecuada de residuos incrementan los riesgos para la población. Municipios ubicados en las cuencas del Valle de México, el río Lerma y el río Balsas han sido catalogados como particularmente riesgosos.
Estas condiciones han provocado que un 17% del territorio del Estado de México presente algún grado de susceptibilidad a inundaciones. Esto representa un reto importante para las autoridades locales, pues demanda la implementación de estrategias efectivas de prevención y atención ante emergencias hidrometeorológicas. La saturación del drenaje y el impacto ambiental debido a la urbanización acelerada afectan la capacidad del territorio para absorber y evacuar las aguas pluviales.
Durante la presentación del Atlas de Inundaciones número 32, la gobernadora Delfina Gómez Álvarez destacó que se han reforzado las acciones preventivas en cuerpos de agua y sistemas de drenaje en municipios clave como La Paz, Ecatepec, Chalco, Tenancingo y Cuautitlán Izcalli. «Esta tarde presentamos el Atlas de Inundaciones Número XXXII, Edición 2026, que nos provee las herramientas necesarias para identificar riesgos y anticipar posibles afectaciones en nuestras comunidades. Gracias a este Atlas, desarrollado por @CAEM_EDOMEX, estaremos vigilantes durante toda la temporada de lluvias y podremos actuar de manera coordinada para proteger a la población», señaló la mandataria estatal mediante su cuenta oficial.
Asimismo, informó que entre noviembre y diciembre de 2025 y enero de 2026 se recolectaron 229 toneladas de residuos en redes de drenaje de 70 municipios, como parte de las labores estratégicas para reducir riesgos de inundación. Estas acciones reflejan el compromiso gubernamental para mejorar la infraestructura y mantener despejados los conductos hídricos que faciliten el flujo adecuado de las aguas pluviales.
Balance de la temporada de lluvias
El Atlas de Inundaciones 2025 detalla que en la pasada temporada de lluvias se registraron 382 eventos hidrometeorológicos que afectaron una superficie de aproximadamente cuatro mil 413 kilómetros cuadrados. De estos eventos, 285 fueron encharcamientos, 92 inundaciones urbanas y cinco inundaciones rurales, impactando un total de 94 puntos distribuidos en 96 colonias del Estado de México.
En conjunto, estos fenómenos afectaron a 11 mil 895 habitantes en 41 municipios, confirmando la fragilidad de varias localidades ante condiciones de lluvias intensas. Beatriz García Villegas, vocal ejecutiva de la CAEM, indicó que junio fue el mes con mayor precipitación en las últimas ocho décadas, registrando un 55% más lluvia de lo habitual en el país.
Esta inusual cantidad de precipitación se atribuye a la conjunción de diversos fenómenos meteorológicos como frentes fríos y ciclones, que potenciaron la intensidad y duración de las lluvias. Sin embargo, la especialista recalcó que la ocurrencia de inundaciones no depende exclusivamente del volumen de agua caída, sino también de factores adicionales como la acumulación de basura en cauces y la capacidad operativa de la infraestructura hidráulica existente.
Finalmente, destacó que el Atlas de Inundaciones es una herramienta fundamental para mapear y entender las zonas de riesgo, así como para planificar obras y acciones preventivas que permitan optimizar el funcionamiento del drenaje, reducir impactos negativos y proteger tanto a la población como su patrimonio. Este instrumento es clave para fortalecer la resiliencia comunitaria frente a eventos hidrometeorológicos intensos y garantizar una respuesta efectiva.
Estos datos reafirman la importancia de no subestimar los riesgos de inundación, pues aun sin la presencia de huracanes, fenómenos locales pueden provocar daños serios que requieren atención inmediata, tal como ha señalado la Organización Meteorológica Mundial ante la temporada de ciclones 2026.