El director general de la Comisión de Agua Potable y Alcantarillado del Municipio de Acapulco (CAPAMA), Antonio Lorenzo Rojas Marcial, reconoció que a casi dos meses del fuerte sismo ocurrido el 2 de enero en San Marcos, Guerrero, más de 80 mil habitantes de Acapulco continúan sin contar con el servicio básico de agua potable. La situación sigue siendo crítica en muchas zonas de la ciudad, evidenciando la complejidad de la recuperación tras el desastre natural.
Además, las autoridades de CAPAMA informaron que de las 21 plantas de tratamiento de aguas residuales disponibles, únicamente cuatro se encuentran funcionando actualmente. Esto implica que cerca del 40 por ciento de las aguas residuales en Acapulco no están siendo tratadas adecuadamente, lo que representa un riesgo ambiental considerable para la región.
En palabras de Guillermo Alemán Hernández, director técnico del organismo de agua, «Estamos operando la planta de mayor capacidad, la de Aguas Blancas, que tiene un volumen de procesamiento de mil 350 litros por segundo. A esto se suman los 50 litros por segundo de la planta de Pie de la Cuesta y varias plantas más pequeñas, alcanzando aproximadamente mil 500 litros por segundo». Esta capacidad aún es insuficiente para cubrir todas las demandas y necesidades de la población afectada.
Durante una conferencia con integrantes de la Asociación Civil Grupo ACA, tanto Antonio Lorenzo Rojas como Guillermo Alemán admitieron que CAPAMA enfrenta significativas deficiencias operativas. Rojas Marcial destacó que tras el sismo se logró restablecer parte del servicio luego de reparar una fuga importante que desperdiciaba más de mil 150 litros de agua por segundo en una de las líneas principales.
«Existen todavía colonias que siguen sin servicio, especialmente en las zonas altas del puerto, y estamos trabajando intensamente para restablecer el suministro», señaló el director general de CAPAMA, enfatizando el compromiso para superar esta crisis.
Al ser interrogado sobre el número de personas que permanecen sin acceso al servicio de agua potable, Rojas Marcial respondió: «Consideramos que entre 70 mil y 80 mil habitantes de diversas colonias en la zona poniente del puerto aún carecen del suministro, que es donde el daño ha sido más severo.» Esta cifra confirma la magnitud del impacto y la necesidad urgente de acciones integrales para la recuperación total.
En cuanto a la situación financiera de CAPAMA, el organismo atraviesa una crisis importante con pasivos que incluyen una deuda de más de 848 millones de pesos con la Comisión Federal de Electricidad (CFE), aproximadamente 286 millones de pesos con el Instituto de Seguridad Social para los Servidores Públicos del Estado de Guerrero (ISSSPEG) y otros 241 millones con distintos acreedores, totalizando una deuda aproximada de mil 877 millones de pesos. Estas obligaciones complican la administración y la capacidad de inversión para mejorar la infraestructura hidráulica.
La combinación de daño estructural, deficiencias en la operación y las limitaciones financieras ha llevado a una situación crítica para el suministro de agua potable en Acapulco. La continuidad en el monitoreo, la inversión pública y la cooperación entre autoridades y sociedad civil serán esenciales para alcanzar una recuperación efectiva y sostenible.
El caso de Acapulco subraya la vulnerabilidad de las infraestructuras críticas ante desastres naturales y pone de manifiesto la urgente necesidad de fortalecer los sistemas de respuesta y prevención en La Raza Media para garantizar el bienestar y la calidad de vida de sus habitantes.