La Dirección de Medio Ambiente en Lerdo, encabezada por Diana Ponce, ha anunciado que, con la proximidad de la apertura de las presas regionales, se llevará a cabo una reunión para diseñar un operativo de vigilancia especializado en los parajes del Cañón de Fernández. Esta zona natural enfrenta como principal amenaza el paso inadecuado de vehículos conocidos como racers, que ponen en riesgo la conservación del área.
Actualmente, la protección del Cañón de Fernández cuenta con un equipo de seis Policías Ecológicos particulares del ayuntamiento, liderados por Raúl Pérez, quien está a cargo de la unidad administrativa y operativa de esta labor de vigilancia. Este grupo ha sido designado exclusivamente para resguardar el Área Natural Protegida y garantizar su conservación y seguridad.
Es relevante señalar que el equipo de Policías Ecológicos reside estratégicamente en el ejido 21 de Marzo y en comunidades rurales cercanas, facilitando así un control más exhaustivo y puntual de los recorridos realizados en el área del Cañón, lo que contribuye eficazmente a la supervisión constante y la prevención de actividades dañinas.
En días próximos, se reunirá el equipo de Medio Ambiente junto a distintas dependencias municipales, incluyendo Protección Civil, la Dirección de Seguridad Pública y agrupaciones como los Buzos Castañeda, para coordinar un operativo conjunto. Este plan buscará impedir que las personas ingresen a las lagunas, además de evitar fogatas y la acumulación de basura en el sitio, promoviendo el respeto al entorno natural durante las visitas.
No obstante, Diana Ponce aclaró que la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (CONANP) es la entidad responsable de la administración y protección del Cañón desde que fue declarado área federal protegida el año pasado. Esta comisión regula el ingreso y cobra una tarifa a los visitantes, asegurando una protección oficial bajo un marco legal federal.
Por su parte, el municipio, bajo el compromiso de la alcaldesa Susy Torrecillas Salazar, realiza acciones complementarias de mantenimiento para mejorar las condiciones en el paraje, tales como el despeje de caminos difíciles para los vehículos oficiales. Estas intervenciones facilitan la labor de vigilancia y mantenimiento, asegurando un acceso controlado y sostenible a la zona.
Uno de los aspectos prioritarios para el gobierno municipal es la gestión adecuada de la basura generada por los visitantes. Se ha intensificado el llamado a la población para que no sólo eviten encender fogatas, sino que también recojan y depositen correctamente los desechos en los contenedores disponibles o se los lleven a casa para su confinamiento adecuado, evitando de esta manera daños ambientales significativos.
Consultada sobre la presencia de racers, Diana Ponce explicó que actualmente no se han registrado incidentes relacionados con estas unidades motoras, dado que no es temporada alta, pero warn que su afluencia podría incrementarse una vez que se libere el agua por el cauce del río, debido al atractivo natural que representa el área en tales condiciones.
La funcionaria destacó que se ha informado a los usuarios sobre las normas de acceso al Área Natural Protegida, subrayando que los racers causan un daño ecológico considerable por el ruido que altera el hábitat de especies, la contaminación por aceites y el daño físico a las raíces de sabinos, que puede conllevar a la muerte de estas y otras especies.
Sin embargo, lamentó que las reuniones con el responsable regional de CONANP, Juan Pablo Hernández, han sido esporádicas cuando deberían ser más frecuentes para desarrollar un plan integral de manejo que permita a la federación implementar un control más firme sobre los accesos y el mantenimiento. El municipio tiene limitadas facultades en estos aspectos, por lo que la cooperación federal es fundamental.
Finalmente, mencionó que a más de un año del decreto presidencial que estableció el área protegida, aún no se ha logrado conformar el Consejo Consultivo del Área Natural Protegida que involucre a instancias estatales, municipales, asociaciones ambientalistas y universidades. Esta situación persiste debido a la falta de convocatoria por parte de la CONANP, lo que dificulta un manejo colaborativo y efectivo del Cañón de Fernández.