Una niña de apenas ocho años sufrió lesiones importantes tras recibir una descarga eléctrica en el ejido La Corona, situado dentro del municipio de General Terán, en Nuevo León. Este incidente conmocionó a la comunidad local y evidenció los riesgos que representan los cables de alta tensión expuestos en áreas residenciales.
El accidente se produjo cuando la menor hizo contacto accidental con un cable de electricidad que se encontraba al descubierto, colgado sobre una cerca. Como consecuencia, la niña sufrió quemaduras evidentes y presentó problemas respiratorios que preocuparon a quienes la auxiliaron inicialmente.
Tras el reporte del incidente, los cuerpos de emergencia no tardaron en responder. Elementos de Protección Civil y Bomberos de General Terán llegaron rápidamente al lugar, asegurando la escena para evitar más accidentes, mientras los paramédicos le brindaron atención urgente en el sitio, estabilizando sus signos vitales.
Posteriormente, debido a la gravedad de las lesiones y para realizar una valoración médica más detallada, la menor fue trasladada de manera urgente al Hospital General de Montemorelos. Allí quedó interna para recibir tratamiento especializado con el fin de prevenir posibles complicaciones derivadas de la descarga eléctrica.
Además, el personal de la Comisión Federal de Electricidad acudió al lugar para ejecutar maniobras que eliminaran cualquier riesgo adicional. Conjuntamente, la Seguridad Pública municipal apoyó en el cordón de seguridad para preservar la integridad de la zona y facilitar las operaciones de rescate y reparación.
Este lamentable suceso subraya la importancia de mantener en óptimas condiciones las instalaciones eléctricas, particularmente en áreas habitadas. Las autoridades locales han reiterado la necesidad de extremar precauciones y denunciar cualquier cableado expuesto que pueda poner en peligro a la población, especialmente a los niños.
La atención oportuna y la cooperación entre las distintas dependencias fueron clave para minimizar el daño en esta emergencia. Se espera que la menor se recupere favorablemente bajo el cuidado médico especializado, mientras que se realizan inspecciones para evitar que casos similares ocurran en el futuro en General Terán y sus alrededores.
En conclusión, este incidente resalta la responsabilidad compartida entre autoridades y ciudadanos para garantizar un entorno seguro, reforzando la vigilancia sobre las infraestructuras eléctricas y promoviendo una cultura de prevención que proteja a la comunidad más vulnerable.