Según los datos oficiales del Registro Nacional de Personas Desaparecidas y no Localizadas, dependiente de la Secretaría de Gobernación de México, en el periodo comprendido del 1 de enero al 20 de marzo de 2026, en Nuevo León se reportaron un total de 188 casos relacionados con personas desaparecidas, no localizadas y localizadas en diferentes circunstancias.
De ese total, 99 personas permanecen oficialmente como desaparecidas o no localizadas, lo que representa un 52.66 % de los casos registrados en el estado durante este primer trimestre del año. Este dato refleja la persistencia de la problemática y la urgencia de acciones coordinadas para su resolución.
Más detalladamente, el informe establece que el 100 % de las personas en esta categoría se encuentran clasificadas únicamente como desaparecidas, sin casos reportados como no localizadas dentro del mismo periodo. Por otro lado, de las personas localizadas, 83 fueron halladas con vida, representando el 93.26 % del total, mientras que seis fueron encontradas sin vida, lo que equivale al 6.74 % de los casos localizados.
En cuanto a la distribución geográfica dentro del estado, Monterrey lidera con 49 reportes, donde se registran 35 hombres y 14 mujeres desaparecidos o localizados. Le sigue el municipio de García con 17 casos, repartidos en 12 hombres y 5 mujeres. Esta concentración coincide además con un patrón en otros delitos de alto impacto, en donde estos dos municipios también se posicionan como focos principales, por ejemplo, en detenciones por narcomenudeo, extorsión y homicidios durante los primeros dos meses del año.
El análisis mensual revela que en enero ocurrieron 97 reportes de personas ausentes o localizadas, de los cuales 29 seguían desaparecidas, 68 fueron localizadas y de estas últimas, dos se encontraron sin vida y 66 con vida. En febrero, el número fue ligeramente menor con 87 casos; sin embargo, 67 permanecieron como desaparecidas, mientras que 20 fueron localizadas, cuatro sin vida y 16 con vida. Finalmente, en los primeros días de marzo se contabilizaron cuatro reportes, con tres personas aún desaparecidas y una localizada con vida.
Este desglose ilustra la complejidad y variabilidad de la situación, mostrando un alto porcentaje de personas que continúan sin ser localizadas y un número preocupante de hallazgos sin vida, lo que demanda mayor atención y medidas efectivas de prevención, búsqueda y justicia.
Ante esta realidad, las autoridades estatales y federales deben fortalecer la coordinación y recursos destinados a atender esta problemática que afecta profundamente a las familias y a la sociedad en general. La implementación de estrategias integrales que aborden tanto la prevención de desapariciones como la agilización de las investigaciones es fundamental para revertir estos números alarmantes.
El fenómeno de desapariciones en Nuevo León refleja un desafío significativo en seguridad pública que va más allá de la búsqueda inmediata. Implica entender contextos sociales, económicos y criminales complejos, que requieren respuestas contundentes y humanitarias para garantizar la protección efectiva de los derechos de las personas.