El obispo de Torreón, Luis Martín Barraza Beltrán, presidió la misa del Domingo de Ramos en la emblemática Catedral del Carmen, exhortando a la comunidad a vivir la Semana Santa desde un enfoque de profunda reflexión y búsqueda de paz, en lugar de dejarse llevar por manifestaciones de folclore superficiales. Esta invitación cobra especial relevancia ante los tiempos difíciles que enfrenta el mundo, donde el llamado es a un recogimiento sincero y a reencontrar el sentido espiritual de estos días.
Durante su homilía, el obispo subrayó que el llamado de este año está dirigido principalmente a la paz en medio de las circunstancias complejas a nivel global. Insistió en que la celebración debe realizarse con profundidad y sinceridad, evitando caer en devocionismos vacíos o en tradiciones meramente coloridas y ruidosas que no reflejan las actitudes auténticas que se deberían cultivar en la Semana Santa.
Conmemorando el Domingo de Ramos, los laguneros rememoran la entrada triunfal de Jesús en Jerusalén, evento que da inicio oficialmente a la Semana Santa. Sin embargo, el obispo destacó la contradicción que representa que durante esta época, que debería ser de paz y espiritualidad, muchas veces se intensifiquen las medidas de seguridad debido a la violencia, lo que señala una discrepancia profunda entre el significado de estas celebraciones y la realidad social.
Se enfatizó la necesidad de asumir la Semana Santa con seriedad plena y no limitarse a la representación del viacrucis. Existen diversas celebraciones que convocan a la oración y meditación profunda. Es especialmente lamentable que en un tiempo que debería ser de recogimiento y respeto por la vida, se registren hechos trágicos como homicidios, lo que empaña el verdadero sentido de la celebración.
El obispo resaltó que el Domingo de Ramos es el inicio formal de la Semana Santa y del llamado misterio pascual, que incluye la pasión, muerte y resurrección de Jesucristo, elementos centrales y fundamentales en la fe católica. Este tiempo litúrgico representa una oportunidad para contemplar y profundizar en el significado de estos misterios que sostienen la esperanza cristiana.
«Esta celebración nos brinda una visión global en la que conmemoramos el fundamento de nuestra fe: que la vida, la paz, la alegría y la salvación del mundo se logran a través de la cruz, mediante la renuncia y la obediencia a la voluntad de Dios nuestro Padre», explicó el obispo Barraza Beltrán durante su reflexión.
Antes de iniciar la misa del Domingo de Ramos, el prelado encabezó una procesión simbólica desde la Plaza Mayor hasta la Catedral del Carmen, evocando con claridad la llegada de Cristo a Jerusalén y convocando a los fieles a vivir este momento con devoción y conciencia espiritual.
Otras celebraciones fundamentales dentro de la Semana Santa incluyen la ceremonia del lavatorio de pies el Jueves Santo, el viacrucis y la adoración de la cruz el Viernes Santo, el Sábado de Gloria cuando los templos celebran la misa de vigilia en espera de la resurrección, y finalmente el Domingo de Resurrección que conmemora la gloria de Jesús resucitado. Cada uno de estos momentos invita a los fieles a una experiencia de fe renovada y compromiso espiritual profundo.