Este mes, se están llevando a cabo quemas controladas en el Parque Estatal Montaña de Oro. A primeras horas del jueves, los equipos de bomberos se reunieron cerca de la playa Sandspit antes de dirigirse al sitio de la quema. Tras recibir instrucciones sobre las tareas del día, comenzaron con su labor.
Según Nora Stankavich, técnica forestal de Parques Estatales de California, hoy están prendiendo pilas de eucaliptos que alguna vez fueron árboles en pie, pero que fueron cortados para reducir los combustibles disponibles en la zona. Esta práctica se realiza para dar espacio a que el hábitat nativo pueda regresar y desarrollarse nuevamente en el entorno.
Los equipos utilizan antorchas de goteo cargadas con diésel y gasolina para encender estas pilas. Debido a las condiciones cálidas del día, normalmente prenden unas 20 pilas, aunque en días favorables con buena elevación y alta humedad nocturna pueden llegar a quemar hasta 40 pilas, informó Stankavich.
Otros miembros del equipo están atentos con agua a la mano para resolver cualquier eventualidad. Micaelina Sarmiento Martínez, científica ambiental de Parques Estatales de California, explicó que se transporta toda el agua necesaria desde los vehículos a tanques llamados snap tanks, que contienen aproximadamente 1,000 galones, además de los 900 galones adicionales que llevan los camiones.
La función de Sarmiento Martínez es asegurarse de que el agua esté disponible en todo momento. Si las llamas se extienden más allá de lo deseado, se moja el perímetro para controlar la expansión y mantener las pilas bajo control.
El equipo de trabajo cumple jornadas de aproximadamente diez horas, y algunos miembros permanecen durante la noche para asegurarse de que las pilas más densas terminen de quemarse. Brad Collins, científico ambiental de Parques Estatales, explicó que su trabajo nocturno consiste en monitorear las pilas, vigilando que no se extiendan fuera del área prevista y ajustando las pilas si es necesario para que terminen de consumirse durante la noche.
Collins destacó que durante mucho tiempo hubo dudas sobre esta práctica, cuestionando su seguridad y beneficios ecológicos. Sin embargo, en los últimos años, la percepción ha cambiado y cada vez más personas apoyan estas quemas controladas. Se espera que esta labor continúe hasta principios de abril, siempre que las condiciones climáticas lo permitan.