Durante la reciente reunión del Comité Conjunto Consultivo para la Mejora de la Calidad del Aire que abarca Ciudad Juárez, El Paso y Doña Ana, un grupo de ambientalistas provenientes de México y Estados Unidos manifestó su oposición a la construcción de dos enormes centros de datos que se están desarrollando en Nuevo México y en El Paso, Texas. Esta protesta subrayó las preocupaciones comunitarias sobre los efectos negativos que estas infraestructuras podrían tener en el entorno natural y en la calidad de vida regional.
Mientras el 93º foro del Comité estaba en curso, un grupo de personas se congregó en la explanada de la Presidencia Municipal de Ciudad Juárez, Chihuahua, para levantar la voz en contra del proyecto denominado «Júpiter», ubicado en Santa Teresa, Nuevo México. Los manifestantes advirtieron que este centro de datos, que consumirá grandes cantidades de agua y electricidad, podría agotar severamente los recursos hídricos de una región desértica que abarca tres ciudades en dos países, poniendo en riesgo la sustentabilidad del área.
Los críticos del proyecto recalcaron que la instalación de estas grandes infraestructuras afecta directamente al manto acuífero “Conejos Médanos” (conocido como Mesilla en el lado estadounidense), fuente vital de agua para Ciudad Juárez, El Paso y la región de Nuevo México. Este manto ya enfrenta sobreexplotación, y la llegada de estos centros de datos podría agravar aún más esta crisis hídrica que amenaza la viabilidad ambiental y social de la zona.
Adicionalmente, los ambientalistas denunciaron que la ubicación de estos centros de datos es un ejemplo claro de racismo ambiental, ya que se colocan en proximidad a las zonas fronterizas internacionales, regiones donde transitan flujos migratorios y que afectan desproporcionadamente a comunidades hispanas. Esta elección de ubicación revela un patrón de imposición de proyectos que afectan directamente a poblaciones vulnerables y marginadas.
Los defensores del medio ambiente anunciaron que están organizando futuras movilizaciones ciudadanas para detener ambos proyectos, recordando la resistencia exitosa que llevaron a cabo en el pasado contra el proyecto en Sierra Blanca. Esta lucha ejemplifica un esfuerzo consciente por proteger los recursos naturales y los derechos de las comunidades afectadas.
¿En qué consiste el proyecto Júpiter?
El proyecto “Júpiter” representa un enorme complejo tecnológico que albergará centros de datos dedicados a la inteligencia artificial, con un valor estimado en 165 mil millones de dólares. Impulsado por las empresas STACK Infrastructure y BorderPlex Digital, y apoyado por el condado de Doña Ana, este complejo promete la creación de 750 empleos permanentes y hasta 2,500 empleos adicionales durante su fase de construcción, constituyéndose como un potencial motor económico para la región.
Por otra parte, la compañía Meta está desarrollando un centro de datos en el noreste de El Paso, Texas, con una inversión aproximada de 1,500 millones de dólares, sumándose así a la creciente infraestructura tecnológica en la frontera.
En el marco del foro del Comité Conjunto Consultivo, un representante ambientalista compartió información detallada sobre los posibles daños que ocasionarían estos proyectos. No obstante, César Tapia, director de Ecología del Gobierno Municipal, manifestó que oficialmente no cuenta con información sobre los impactos ambientales y aclaró que corresponde a las autoridades estadounidenses llevar a cabo la evaluación respectiva del impacto medioambiental, resaltando la complejidad transfronteriza de estos proyectos.
La preocupación ciudadana y ambiental sobre estos megacentros de datos pone en evidencia la necesidad de un análisis profundo y coordinado entre ambos países para garantizar que el crecimiento tecnológico no comprometa los recursos naturales ni afecte a las comunidades fronterizas. Las futuras movilizaciones y el seguimiento de estas obras serán claves para determinar el equilibrio entre desarrollo y sostenibilidad a largo plazo.