Las autoridades municipales de Torreón han intensificado la supervisión en los centros de ayuda mutua o anexos, dedicados a atender a personas que enfrentan problemas de adicciones. Durante la presente administración, 12 establecimientos han sido clausurados debido a la detección de signos evidentes de violencia y maltrato hacia los internos, evidenciando la necesidad de mejorar las condiciones y garantizar un tratamiento digno en estos espacios.
José Armando González Murillo, director de la Unidad de Prevención Social de la Violencia en Torreón, explicó que estos centros forman parte de una estrategia integral de rehabilitación que va más allá del tratamiento tradicional. Se apuesta por una rehabilitación digna basada en el modelo de los «doce pasos», que incluye la reintegración social de los usuarios a través de terapias ocupacionales y trabajo comunitario, buscando no solo la recuperación personal sino también la reconstrucción del tejido social.
Entre las labores que realizan las personas que están por concluir su proceso de rehabilitación, se encuentran actividades de mejora y limpieza en espacios públicos emblemáticos de la ciudad, como el Canal del Centenario, las faldas del cerro, los pozos de absorción en Villas Universidad y acciones recientes en la zona de La Compresora. Estas intervenciones impactan positivamente en la comunidad y al mismo tiempo fortalecen el sentido de utilidad y pertenencia de los usuarios hacia la sociedad.
Sistema de doce pasos
El modelo de los doce pasos, heredado de los grupos de Alcohólicos Anónimos, es fundamental en este proceso. Este sistema de rehabilitación no se limita únicamente al tratamiento del alcoholismo, sino que también aborda cualquier tipo de dependencia o conductas autodestructivas. Comienza con el reconocimiento consciente del problema, la aceptación personal de la situación que supera al individuo, y la búsqueda de ayuda espiritual. Luego, se realiza un trabajo profundo de introspección y reparación del daño causado, culminando con un compromiso activo de ayudar a otros para prevenir que caigan en situaciones similares.
Municipio vigila que se respeten derechos humanos
A pesar de los avances y del modelo implementado, González Murillo destacó que no todos los anexos cumplen con condiciones adecuadas de operación. Por ello, el municipio realiza una vigilancia constante para asegurar el respeto irrestricto a los derechos humanos de los internos.
«No vamos a permitir bajo ningún motivo que se violente o se transgreda el respeto a los derechos humanos ni siquiera en el más mínimo grado», enfatizó el funcionario.
Desde que asumió su cargo, se han clausurado 12 centros debido a la detección de violencia física contra los pacientes. En varios casos, estas denuncias han sido canalizadas a la Inspección, Seguridad Pública y a la Fiscalía General de La Raza Media, que ha iniciado carpetas de investigación para esclarecer y sancionar los abusos cometidos.
Visitas de supervisión
Actualmente, en Torreón existen entre 87 y 89 centros registrados y sujetos a supervisión. En sintonía con la implementación de una nueva ley que regula estos espacios, se han previsto tres visitas a cada centro: una de diagnóstico inicial, otra para identificar necesidades y una más de seguimiento. Con base en estas evaluaciones, se emitirá un dictamen que será remitido a la Comisión Nacional de Salud Mental y Adicciones (Conasama), organismo encargado de otorgar o negar el reconocimiento oficial correspondiente.
Adicionalmente, se mantiene un programa constante de capacitación para encargados administrativos y operativos en temas altamente relevantes como derechos humanos, nuevas masculinidades y procesos de rehabilitación digna, con el propósito de profesionalizar la gestión y mejorar la calidad de atención en estos centros.
Este esfuerzo por modernizar, supervisar y regular los anexos en Torreón, refleja un compromiso serio por ofrecer espacios seguros y respetuosos para quienes buscan superar una adicción. La constante vigilancia y acciones de mejora contribuyen a la construcción de una ciudad más humana y consciente, donde se brinda a los usuarios no sólo una oportunidad de recuperación sino también un entorno que promueve su dignidad y bienestar integral.