Tras el lamentable fallecimiento de un motociclista de 31 años debido a una ruptura en un canal de riego ubicado en el ejido Guadalupe Victoria, en Matamoros, Coahuila, autoridades y trabajadores han comenzado esfuerzos urgentes para reparar la infraestructura hidráulica afectada. Sin embargo, se mantiene una condición de riesgo en otras áreas del sistema, lo que exige vigilancia constante para prevenir futuros incidentes.
Durante una inspección realizada por La Raza Media en los canales de riego afectados, la Coordinación de Protección Civil del Estado en la Región Laguna confirmó la existencia de al menos dos abras, que son fracturas o aperturas en la estructura del canal. La Comisión Nacional del Agua (Conagua) ya está al tanto de estas condiciones, pero persisten cuarteaduras que generan incertidumbre sobre su potencial para provocar nuevos derrumbes o fallas adicionales.
El tramo próximo a un establo en el ejido Guadalupe Victoria, lugar específico del accidente mortal, fue observado con maquinaria pesada trabajando en labores de reparación. La abertura se originó debido a la resequedad del terreno luego de casi dos años sin recibir agua, lo que causó que se extendiera hasta un bordo protector de las parcelas agrícolas, debilitando gravemente su estructura.
Trabajadores locales que prefirieron mantener el anonimato mencionaron que la mayoría de los cultivos en esta región corresponden a forraje para el ganado lechero, y la preparación para iniciar el ciclo de siembra aumentó la preocupación debido a las afectaciones en los sistemas de riego que podrían comprometer la producción agrícola.
Segunda fractura en La Luz
Una situación similar se presentó en otro canal de riego en el ejido La Luz, también en Matamoros, donde se detectó una segunda apertura. Aunque el desbordamiento ahí no causó daños tan severos, sí inundó parcelas que esperaban el agua para las labores agrícolas, afectando el calendario productivo.
En este sitio, solo se implementó un acordonamiento preventivo para alertar a los pocos vehículos que transitan por el camino de terracería paralelo al canal. La baja circulación vehicular contribuye a minimizar riesgos, pero la vigilancia sigue siendo indispensable.
Como parte de la respuesta emergente, desde el ejido Coyote se cerraron al menos tres compuertas del canal y se construyó un bordo de tierra para contener el agua y facilitar las reparaciones en ambas abras. Estas acciones están siendo supervisadas por Conagua para asegurar su eficacia y mitigación del riesgo.
Durante el recorrido con La Raza Media también se constató que se habían realizado previamente trabajos de limpieza y desazolve, retirando basura y maleza en los canales. Sin embargo, persisten grietas en las paredes, lo que representa un peligro latente para la estabilidad de las estructuras.
Vigilancia y monitoreo continuo
En ambos puntos afectados, las abras se extienden hacia las parcelas de cultivo y han generado pequeños riachuelos subterráneos que socavan la tierra, haciendo urgente una intervención inmediata para evitar colapsos mayores y daños económicos severos para los productores.
Claudia Verónica González Díaz, coordinadora de Protección Civil en la Región Laguna, aseguró que se mantendrá un monitoreo constante de los canales de riego y los caminos aledaños que permiten el acceso a las zonas agrícolas, con el propósito de identificar a tiempo cualquier anomalía o riesgo potencial.
Estos recorridos son especialmente cruciales en la temporada actual, cuando el flujo de agua está aumentando debido a la apertura de compuertas para el ciclo agrícola, lo que incrementa la posibilidad de que las estructuras debilitadas sufran daños adicionales.
Además, la coordinadora hizo un llamado a la población, especialmente a quienes trabajan o transitan cerca de estos canales, para que extremen precauciones y sigan las indicaciones oficiales, con el fin de evitar sucesos trágicos como el ocurrido recientemente.
Arranque del ciclo agrícola
La Conagua comunicó que desde el 21 de marzo a las 8:00 horas se inició la apertura de compuertas en la presa Francisco Zarco, marcando el comienzo del nuevo ciclo agrícola en la Región Lagunera. El agua liberada alcanzó la represa San Fernando a las 3:00 horas del 22 de marzo y comenzó a fluir a través de los canales de riego alrededor de las 5:00 de la mañana.
Respecto a la distribución, el canal Santa Rosa-Tlahualilo opera con un gasto aproximado de 12 metros cúbicos por segundo, mientras que el canal Principal Sacramento conduce un volumen de 52 metros cúbicos por segundo, atendiendo las necesidades de las 17 asociaciones de usuarios pertenecientes al Distrito de Riego 017.
Hasta ahora, ni Conagua ni la Coordinación Regional de Protección Civil han registrado nuevas rupturas en los canales, pero se continuará con un estricto monitoreo para evitar tragedias similares y mitigar daños materiales que afectarían gravemente a agricultores y ganaderos en La Laguna.
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