El sarampión continúa siendo una grave preocupación en México, que ha alcanzado un total de 14 mil 36 casos confirmados hasta el 20 de marzo de 2026, según el informe epidemiológico más reciente. Esta cifra alarmante va acompañada de 5 mil 682 casos en estudio y un acumulado de 35 defunciones, lo que refleja una situación que permanece activa y preocupante.
En apenas dos días, se confirmaron 181 nuevos contagios, pasando de 13 mil 855 a 14 mil 036 casos, lo que indica que la transmisión del virus mantiene su ritmo acelerado y sin señales de disminución. Al mismo tiempo, el número de casos probables bajo análisis se incrementó en 483, pasando de 34 mil 714 a 35 mil 197, demostrando la intensa presión diagnóstica que existe en el sistema de salud para confirmar o descartar nuevos casos.
El sarampión ya se ha expandido a las 32 entidades federativas, distribuyéndose en 443 municipios, lo que confirma una amplia dispersión territorial y la consolidación de diversas cadenas de transmisión comunitaria. Esta expansión pone en evidencia la complejidad de controlar el brote y la importancia de mantener medidas intensas de vigilancia epidemiológica.
Las 35 defunciones reportadas se concentran en diez entidades, siendo Chihuahua la más afectada con 21 fallecimientos, seguida de Jalisco con cuatro, Durango y Ciudad de México con dos cada una. Otras entidades como Sonora, Michoacán, Tlaxcala, Chiapas, Guerrero y Sinaloa han reportado una muerte cada una. La tasa de letalidad nacional se mantiene en 0.25%, aunque en algunas regiones la proporción de casos graves es notablemente mayor, lo que preocupa a las autoridades de salud pública.
En cuanto a la vacunación, hasta la fecha se han aplicado más de 13 millones de dosis para combatir el sarampión, un esfuerzo masivo dirigido a contener la propagación del virus y proteger a la población vulnerable. Sin embargo, la persistencia del brote subraya la importancia de seguir promoviendo la vacunación y combatiendo la desinformación que alimenta movimientos antivacunas.
Entidades con mayor letalidad
Las entidades con la mayor tasa de letalidad muestra un panorama preocupante. Tlaxcala encabeza con la letalidad más alta, cercana al 2.56%, seguida de Guerrero con aproximadamente 1.09%. Igualmente, Chiapas y Michoacán reportan cerca del 0.71% y Durango un 0.56%. Chihuahua presenta una letalidad de 0.47%, mientras que Sinaloa registra un 0.40%. Por otro lado, Jalisco, aunque es el epicentro del brote y concentra el mayor número de contagios, mantiene una de las tasas de letalidad más bajas, alrededor del 0.05%, reflejando quizás mejor atención o detección temprana en esta entidad.
Jalisco, el foco más activo del brote
Durante 2026, ha habido un cambio significativo en la dinámica del brote, consolidando a Jalisco como el principal epicentro de transmisión del sarampión en México. Esta entidad reporta 5 mil 103 casos confirmados, superando a Chihuahua, que cuenta con 4 mil 533, sin embargo, la diferencia clave es que en Jalisco se observa una transmisión reciente más activa, con cadenas contagiosas persistentes y un crecimiento constante.
Este escenario refleja una alta velocidad de propagación comunitaria que posiciona a Jalisco como la región con mayor riesgo epidemiológico en el país. La capacidad de contención en esta entidad será decisiva para frenar el avance del virus en el territorio nacional.
El análisis territorial revela que el sarampión circula con mayor intensidad en tres grandes zonas: el occidente, encabezado por Jalisco junto con Michoacán y Colima formando un corredor activo de contagio; el norte, con Chihuahua a la cabeza y con Sonora y Durango manteniendo transmisión persistente; y el centro-sur, donde ciudades densamente pobladas como Ciudad de México, Chiapas, Guerrero y Sinaloa presentan circulación activa del virus.
Además, continúan activos focos en Puebla, Quintana Roo y Tabasco, donde las cadenas de transmisión aún no se han interrumpido, reforzando el desplazamiento del brote hacia el occidente y las regiones centro y sur del país.
Grupos poblacionales más afectados
El brote afecta primordialmente a la población infantil, con un mayor impacto en el grupo de 1 a 4 años, que suma 1 mil 856 casos. Le siguen las personas de 25 a 29 años con 1 mil 648 contagios y niños de 5 a 9 años con 1 mil 627 casos. La tasa de incidencia más alta se observa en menores de un año, con 68.47 casos por cada 100 mil habitantes, destacando la vulnerabilidad de los bebés ante el virus.
La distribución por sexo es aproximadamente equitativa, con 50.9% de hombres y 49.1% de mujeres afectados. La progresión sostenida de contagios, la expansión territorial y la persistencia de cadenas comunitarias demuestran que el brote de sarampión en México continúa en una fase de transmisión intensa que exige respuesta continua y coordinada.
Este brote tiene su origen documentado a mediados de febrero de 2025, cuando se notificaron los primeros casos importados que activaron la vigilancia epidemiológica nacional. El caso inicial fue confirmado el 14 de febrero en Oaxaca: una niña de 5 años y 8 meses no vacunada contra sarampión-rubéola, que había viajado a países asiáticos, ingresó a México el 29 de enero y comenzó el periodo de transmisibilidad el 10 de febrero.
«El análisis genético del virus, identificado como genotipo B3, confirmó que el brote inició a partir de casos importados provenientes de Asia, marcando el comienzo de una cadena de contagios local que rápidamente se extendió en todo el país» indicó el Instituto de Diagnóstico y Referencia Epidemiológicos (InDRE).
Seis días después, el 20 de febrero, se confirmó un segundo caso en Chihuahua, un niño de casi 10 años, indicando que la transmisión ya no era solo importada sino comunitaria, lo que obligó a intensificar las acciones de vigilancia y contención en las comunidades afectadas.
«El hallazgo de este segundo caso evidenció que el virus estaba circulando activamente dentro de la comunidad, lo que representa un reto epidemiológico mayor y justifica una respuesta inmediata y coordinada para frenar su expansión», señaló un especialista en salud pública.
En conclusión, la persistencia del brote de sarampión en México, con Jalisco como epicentro de transmisión activa, refleja la urgencia de fortalecer la vacunación, mejorar la educación sanitaria y continuar con la vigilancia epidemiológica para contener el avance de esta enfermedad que aún representa un riesgo serio para la salud pública.