El Zoológico de León fue recibido en noviembre de 2022 por Rigoberto Montes Palomares en condiciones alarmantes, con una sobrepoblación evidente, registros incompletos, adeudos de especies a otros parques y hasta una jirafa desaparecida. Esta situación se arrastraba desde años atrás sin que nadie alertara sobre estas irregularidades, generando un ambiente caótico al interior de esta institución dedicada a la conservación animal.
La crisis se intensificó con un ataque fatal de una jauría de perros en diciembre, que causó la muerte de 24 borregos muflones y otras especies. Este hecho detonó la renuncia de Montes Palomares, quien asumió la responsabilidad y decidió hacer públicas las problemáticas que se viven dentro del zoológico. Documentos obtenidos por transparencia muestran que entre 2015 y 2026 se registraron 243 causas de muerte, que afectaron a más de mil ejemplares.
Desde su llegada, Montes Palomares destacó cómo la sobrepoblación de animales, como borregos muflones, cebras, ciervos, venados, flamencos y pecaríes de collar, se debe al clima favorable de León y al buen cuidado médico y alimentación, lo cual ha provocado un aumento significativo en nacimientos. Sin embargo, la falta de registros adecuados y pruebas de la procedencia legal de muchos ejemplares imposibilitaba manejar esta sobrepoblación mediante la venta o intercambio de animales.
«Existe un exceso notable en ciertas especies, y al estar en espacios limitados surgen enfrentamientos que causan bajas. El clima propicio y los cuidados médicos fomentan la reproducción, pero lo lamentable fue descubrir que la mayoría de los animales carecían de procedencia legal verificable» explicó Montes Palomares, denunciando las irregularidades heredadas y la imposibilidad de regular la población.
Además, señaló que durante su administración fue imposible regularizar en poco tiempo esta problemática, pues no existía un registro completo de nacimientos ni procedencias, lo que impedía la venta, donación o intercambio de ejemplares. Por ello, se estableció un acuerdo con la alcaldesa Alejandra Gutiérrez Campos para no realizar transacciones con animales sin la documentación legal requerida.
Respecto a ventas previas, indicó: «Sabíamos que hubo operaciones, no conozco los métodos exactos, pero había convenios inconclusos que impedían entregar animales por falta de registros oficiales».
En cuanto a especies extraviadas, Montes Palomares reveló el caso de una jirafa que desapareció en la administración 2018 y que no aparece en el inventario oficial, generando dudas al interior del zoológico sobre el destino del ejemplar. Esta y otras irregularidades vinieron acompañadas de una infraestructura deteriorada y problemas administrativos complejos al momento de su toma de control.
«El inventario presenta vacíos; la jirafa salió en 2018, el problema fue que en ese entonces no se tenía documentación clara. El zoológico que recibimos estaba en malas condiciones, pero actualmente el 100% de los animales tienen procedencia legal y cerca de 900 ejemplares cuentan con expediente completo» explicó Montes Palomares.
Para mejorar la situación legal, se contrató a un despacho con experiencia nacional para regularizar la documentación y asegurar que cada ejemplar tenga un expediente que incluya acta de nacimiento, historial médico y documento de propiedad legal. También se implementaron comisiones de altas y bajas en coordinación con los consejeros para supervisar nacimientos y muertes, fortaleciendo el control interno.
«Es obligatorio registrar y notificar cualquier nacimiento a las autoridades federales como la Profepa. Antes no existían registros claros, ahora cada ejemplar está debidamente documentado desde su nacimiento hasta su atención médica» afirmó el director saliente.
Otro de los graves problemas era la falta de control en el almacenaje de alimentos, donde antes las pacas de forraje para animales rumiantes estaban expuestas a la intemperie, aumentando riesgos de contaminación. Se construyeron almacenes cerrados y se implementaron controles estrictos para proteger el alimento y mejorar la logística diaria.
«El desorden era evidente, había pacas por todos lados sin resguardo. Hoy existen dos almacenes adecuados para evitar contaminación y asegurar la calidad del forraje» detalló Montes Palomares.
Además, el Zoológico de León mantiene un adeudo de tres flamencos con el Zoológico de Irapuato desde hace ocho años, situación que ha frenado colaboraciones y trueques entre ambos parques. A pesar del incumplimiento, León sí recibió ejemplares como un leopardo africano y un papión de Guinea a cambio. Ambas instituciones esperan resolver este intercambio para continuar colaborando en el futuro.
Mario Ceja de la Torre, director del Zoológico de Irapuato, puntualizó: «Hemos realizado múltiples gestiones para recibir a los flamencos, pero por diversos retrasos sigue sin concretarse la entrega. Esperamos que pronto se normalice esta situación para seguir con el intercambio de especies».
Por último, se reportó la muerte de un puma hembra de aproximadamente 19 años en el zoológico, atribuida a una cardiopatía severa y cáncer, enfermedades comunes en animales de edad avanzada. Aunque el ejemplar fue atendido por veterinarios, falleció antes de lograr recibir el tratamiento programado, cumpliendo un ciclo biológico completo dentro del parque, donde incluso tuvo descendencia.
«El ejemplar mostró un decaimiento leve antes de fallecer. La necropsia determinó que murió por una falla sistémica derivada de una enfermedad crónico-degenerativa. Vivió casi 20 años y tuvo crías dentro del parque, completando con éxito su ciclo biológico» explicó Edmundo Parada López, gerente operativo.
Esta revelación pone de manifiesto la complejidad y retos que enfrenta el Zoológico de León, desde problemas estructurales y administrativos hasta el cuidado de la salud animal y procesos legales, marcando una etapa de transición y esfuerzos para recuperar la confiabilidad y el orden en esta importante institución de conservación.