La mesa directiva de la asociación de colonos del fraccionamiento San Patricio ha alzado la voz para exigir la suspensión inmediata de la construcción de una empresa dedicada al reciclaje y producción de acero. Esta instalación está siendo desarrollada en un predio colindante con la zona habitacional, lo que ha generado gran preocupación entre los residentes del área.
Los vecinos denuncian que esta empresa, popularmente conocida como «la chatarrera», no cuenta con los permisos necesarios otorgados por las autoridades competentes, especialmente aquellas encargadas de la protección ambiental a nivel estatal. Aseguran que la instalación carece de autorizaciones esenciales que regulan este tipo de actividades industriales.
Exigencia de permisos y normativas incumplidas
Para poder operar legalmente, la empresa debería haber obtenido varios dictámenes, entre ellos: el impacto ambiental estatal, uso o cambio de uso de suelo, protección civil, vialidad y tránsito, además de la anuencia de los propios vecinos. Todos estos requisitos están estipulados en la Ley de Gestión Ambiental Sustentable para el Estado de Durango y la Ley General del Equilibrio Ecológico y Protección al Ambiente. Sin embargo, los colonos aseguran que ninguno de estos documentos existe hasta ahora.
Este conflicto tiene sus raíces en la administración municipal anterior, encabezada por Leticia Herrera Ale, y cobró mayor atención en 2024 cuando personal de la Dirección de Ecología y Medio Ambiente se reunió con los vecinos para presentar el proyecto. En aquella reunión, se les aseguró que no habría afectaciones significativas y que se construirían muros para amortiguar cualquier impacto, además de otras obras de infraestructura en beneficio de la comunidad; sin embargo, ninguno de estos compromisos se ha cumplido hasta la fecha.
Eugenio Sáenz Villarreal, integrante de la asociación de colonos, enfatizó: «No han construido ni los muros de contención ni brindado beneficios reales a la zona».
Preocupación por contaminación y riesgos para la salud
Los vecinos alertan que la operación no solo contempla almacenar desperdicios de acero, sino que también se realizarán procesos como el calentamiento y la trituración del mismo. Además, se planea instalar una espuela ferroviaria a apenas 30 metros de las viviendas, lo cual aumenta el nivel de riesgo para la comunidad.
«Aseguran que no generarán ruido ni contaminación, pero sabemos perfectamente el ruido que implica la operación de una espuela ferroviaria», comentó un residente preocupado.
La principal inquietud radica en las emisiones de polvo y partículas contaminantes generadas por esta industria, lo que podría afectar la salud de las familias no solo del fraccionamiento San Patricio, sino también de áreas cercanas como la colonia El Consuelo. Directores de una escuela primaria y un jardín de niños, ambos con el nombre «Ricardo Flores Magón», han emitido comunicados solicitando a las autoridades municipales que intervengan y detengan la instalación de esta empresa.
Los habitantes insisten en que esta clase de industria pesada es incompatible con el uso de suelo habitacional de alta densidad poblacional que predomina en la zona, conforme al Plan Rector Municipal de Gómez Palacio.
«Jamás han sido claros con nosotros sobre las actividades que realizarán, y las autoridades tampoco han dado información precisa. Todo lo que sabemos lo hemos investigado por cuenta propia», afirmó Araceli Domínguez, vecina afectada.
Ante esta situación, los colonos de San Patricio hacen un llamado urgente a las autoridades de La Raza Media para que atiendan la problemática. Alertan que de no actuarse pronto, podrían presentarse graves riesgos para la salud pública, daños ambientales severos y afectaciones estructurales a las viviendas colindantes.
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