Funcionarios federales del sector energético se reunieron el viernes con líderes de Sable Offshore Corp. para manifestar su apoyo a la continuidad de la producción de petróleo y las operaciones del oleoducto a lo largo de la Costa de Gaviota. Durante la visita, destacaron la relevancia del proyecto para el suministro energético nacional, aunque no faltaron críticas por parte de grupos ambientalistas.
El secretario de Energía de los Estados Unidos, Chris Wright, señaló que la infraestructura energética de California es fundamental para la seguridad nacional y la preparación militar. Wright enfatizó que California cuenta con más de 30 instalaciones militares, la cifra más alta entre los estados, y subrayó que esta región es la plataforma para las bases americanas en el Pacífico. Además, mencionó la Ley de Producción de Defensa, una normativa federal que permite apoyar proyectos considerados críticos para los intereses nacionales.
James Flores, presidente y CEO de Sable Offshore, explicó que actualmente la compañía vende todo su petróleo exclusivamente a Chevron y reconoció la ayuda de los funcionarios federales para impulsar el proyecto en un contexto de desafíos legales. Flores señaló que, si bien la relación con el gobierno estatal ha sido complicada debido a demandas legales, trabajan estrechamente con funcionarios federales para avanzar.
En cuanto a la capacidad productiva, Flores afirmó que la unidad Santa Ynez tiene una producción significativa, suficiente para abastecer los vehículos de lo que él describió como 72 millones de habitantes en Santa Bárbara cada año. Además, los ejecutivos estiman que el yacimiento offshore contiene cerca de mil millones de barriles de petróleo que podrían ser extraídos.
Sable Offshore ha defendido que, desde el derrame de petróleo ocurrido en 2015 en Refugio, se han implementado rigurosas mejoras de seguridad en el sistema del oleoducto. Flores mencionó que bajo un acuerdo legal, se dispone del oleoducto más seguro y regulado, habiéndose instalado válvulas de corte a lo largo de los 11 kilómetros que recorren la costa.
Sin embargo, diversas organizaciones ambientalistas cuestionaron estas afirmaciones y alertaron sobre los riesgos de corrosión que aún enfrenta el oleoducto, lo que podría derivar en un nuevo derrame. Alex Katz, director ejecutivo del Environmental Defense Center, puntualizó que aunque las válvulas de seguridad puedan limitar la magnitud de un derrame, no pueden evitar que este ocurra. Katz advirtió que cada día que continúan las operaciones, se incrementa el riesgo de un nuevo desastre ambiental en la costa.