El fenómeno de El Niño ocurre debido al aumento de las temperaturas superficiales del océano en el Pacífico tropical y al debilitamiento de los vientos alisios. Durante un año de El Niño, estos vientos no son tan fuertes, por lo que no expulsan el agua hacia fuera, manteniéndola más cálida de lo habitual cerca de la costa, explicó Vivian Rennie, meteoróloga de KSBY News.
Rennie detalló que este cambio se desarrolla de manera gradual, con el debilitamiento de los vientos alisios entre abril y julio, mientras que sus efectos suelen manifestarse más adelante en el año. Por lo general, los impactos se perciben entre septiembre y noviembre, aunque en este año podrían aparecer un poco antes; sin embargo, todavía se considera que estamos en una fase neutral y no en un episodio técnico de El Niño.
Aunque las lluvias afecten las zonas terrestres, el agua más cálida tiene un efecto significativo en la productividad oceánica, ya que las temperaturas elevadas disminuyen la cantidad de nutrientes disponibles. Benjamin Ruttenberg, director del Centro de Ciencias Marinas Costeras de Cal Poly, señaló que el fitoplancton — microalgas unicelulares que forman la base de la cadena alimentaria marina — sufre con estas condiciones, lo cual repercute negativamente en todas las especies que dependen de esta fuente de alimento.
Ruttenberg añadió que durante el otoño, cuando las ballenas grises migran desde Alaska hacia Baja California, necesitan alimentarse para reponer energías. La presencia de El Niño significaría menos alimentos disponibles para estos animales en ruta. Además, podría aumentar la concentración cerca de la costa de diferentes especies como aves, leones marinos y ballenas, atraídas por las zonas donde aún encuentran alimento, lo que a su vez incrementa las posibilidades de interacciones entre estas especies y la actividad humana.
Durante el último evento de El Niño, se observaron numerosas interacciones entre los animales marinos y los equipos de pesca, especialmente con las trampas para cangrejos de Dungeness. Las ballenas quedaron atrapadas en las áreas donde usualmente se colocan estas trampas, ya que todo el alimento disponible estaba concentrado en esos lugares.
El fenómeno también puede provocar la llegada de especies tropicales a la Costa Central que normalmente no se ven en estas latitudes. Por ejemplo, durante el último El Niño, se observaron caballitos de mar, una especie que usualmente no sobrepasa San Diego en el norte, y aún así su presencia allí es poco común.
En resumen, el desarrollo de El Niño no solo modifica las condiciones climáticas locales sino que también impacta profundamente los ecosistemas marinos de la Costa Central, alterando las cadenas alimenticias, la migración de especies y la interacción con actividades humanas como la pesca.